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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Salinas y Peña Nieto

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Se equivocan quienes creen que fue un error, un mal cálculo o un tropezón del gobernador mexiquense, que se le vincule con el clan Salinas o, incluso, que el propio Peña Nieto aparezca en plena convivencia con Carlos Salinas, como ocurrió ayer en un evento privado cuidadosamente hecho público

Domingo 23 de agosto de 2009

Confirman alianza y sus objetivos

El mexiquense, el fuerte para 2012

Se equivocan quienes creen que fue un error, un mal cálculo o un tropezón del gobernador mexiquense, que se le vincule con el clan Salinas o, incluso, que el propio Peña Nieto aparezca en plena convivencia con Carlos Salinas, como ocurrió ayer en un evento privado cuidadosamente hecho público.

En tiempo, forma y en el fondo, la fotografía que desde la tarde de ayer difundió EL UNIVERSAL —de Peña Nieto con Carlos Salinas— no es otra cosa que un potente mensaje político que —se debe insistir— está calculado con precisión milimétrica en tiempo, forma y fondo. En realidad, el mexiquense no cree que el vínculo con Salinas le reste activos hacia 2012, sino todo lo contrario; cree tener el mejor padrino. Pero vamos por partes.

El tiempo

El pretexto era lo de menos —una primera comunión—, lo importante era exhibir de manera pública y puntual la alianza de Enrique Peña con el ex presidente. ¿Por qué exhibirla precisamente el sábado 22 de agosto de 2009? Elemental: porque el lunes 24 de agosto de 2009 los diputados federales del PRI a la 61 Legislatura deben elegir a su nuevo líder parlamentario.

¿Y eso qué? Podría preguntar algún inocente. Bueno, pues resulta que el diputado federal mexiquense, Francisco Rojas, no sólo es la propuesta de Beatriz Paredes para jefaturar a los diputados del PRI a la 61 Legislatura, sino que será el puente entre el partido, el ex presidente Salinas y el más influyente de los grupos estatales de diputados dentro del PRI: el del estado de México. En San Lázaro, Paco Rojas será el vértice que enlazará a buena parte del PRI: el territorio, la institución y sus líderes. Todo eso se debían decir Salinas y Peña Nieto antes del lunes.

Y es que esa, la 61 Legislatura de San Lázaro —en la que el PRI recuperará una mayoría casi absoluta no sólo con sus siglas, sino a trasmano de verdes, elbistas y hasta petistas— será la plataforma del regreso del PRI al poder presidencial. Y en ese regreso la mano de Salinas será más “mano santa”, aunque otros ven “mano negra”.

LA FORMA

Como sea, a los ojos de todo el priísmo nacional —y claro, para los que quieran verlo— es un hecho que a partir de ayer sábado el hombre para 2012 es Peña Nieto, quien cuenta con todo el apoyo de Salinas, cuyo vínculo en San Lázaro será el salinista Francisco Rojas. Pero además está claro que cerraron filas en torno a ese objetivo los poderes alternos del PRI: el Senado que jefatura Manlio Fabio Beltrones, el PRI que encabeza Beatriz paredes, el SNTE y su ariete electoral, el Panal, que comanda Gordillo, y hasta un sector del PT, cuyo origen es salinista. El mensaje es claro y contundente.

Se mueven las piezas o se alinean los astros en dirección a Peña Niego. Pero también es cierto que para otros esa alineación es evidencia de la “perversa mano negra” de Salinas en la política y en el PRI —como si la política amarilla o azul no fueran también una porquería—, y hasta argumentan que se trata de un foco rojo para el país. Los malquerientes de Salinas y Peña Nieto tendrán en esa alianza suficiente munición para estigmatizar a Peña. Pero también alimentarán a favor del mexiquense las encuestas.

Para otros, claro, la alianza Salinas-Peña Nieto es una jugada política de fantasía; es la consolidación de un proyecto político ganador. Y es que si bien el encuentro de ayer entre Salinas y Peña Nieto —la ratificación de esa alianza política— confirma al PRI como el único partido con un proyecto político sólido para 2012, también es verdad que se confirma la guerra que veremos entre Salinas y Andrés Manuel López Obrador en la Cámara de Diputados, como advertimos aquí el 17 de agosto.

EL FONDO

En el fondo veremos “el regreso de los brujos”. Es decir, la reedición de una pelea político-electoral intramuros del PRI, que no se ha resuelto a la vuelta de casi tres décadas, y que tiene su origen en la gran fractura del PRI entre 1986-1987, que empujó a Cárdenas y Muñoz Ledo fuera del PRI —junto con muchos otros—, que dio origen al FDN y luego al PRD, que ocasionó una perversa persecución y el crimen de cientos de perredistas, que catalizó el crimen de Colosio, la disputa de Manuel Camacho contra Salinas, y que a partir de hoy y hasta julio de 2012 se reeditará en todos los frentes.

Tres perlas —que desarrollaremos en próximos días— muestran de manera ejemplar la pelea del grupo de Salinas por el regreso al poder. Detrás del escándalo de Acteal, de la vergüenza por la justicia fallida, está parte de la venganza de Salinas contra Zedillo. Detrás de la renovación de la Comisión de Derechos Humanos del DF, está el grupo Salinas que empuja a un pillo con bandera de transparente: Ernesto Villanueva. Y en el crimen de Armando Chavarría, en Guerrero, el perredismo histórico ve el regreso de caciques políticos, de horca y cuchillo, que reiniciaron la persecución del PRD. Lo curioso es que si durante el salinismo Camacho y Ebrard persiguieron a los amarillos, hoy serán perseguidos. ¿Por quien? Sí, por el salinismo. Parte de los carniceros de ayer, son las reses de hoy. Al tiempo.



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