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Serpientes y Escaleras | Salvador García Soto

¿Qué espera Mancera?

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios ...

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Martes 28 de julio de 2009

A Miguel Ángel Mancera no le queda mucho tiempo para sostener su equivocada investigación que asegura que Sergio Ortiz Juárez El Apá y la banda de La Flor fueron los autores del secuestro del joven Fernando Martí. No se puede sostener por mucho tiempo una mentira. La supuesta conexión entre La Flor y la banda de Los Petriciolet no existe y ya se lo demostraron, con evidencias e investigaciones precisas, al titular de la PGJDF.

Por más que hable de “células” de una misma banda, el procurador Mancera sabe a estas alturas que El Apá sí es líder de una banda de secuestradores, como él lo afirma, que tiene en su haber a varias víctimas; pero no fue la que secuestró y mató a Martí, por lo que se equivocaron garrafalmente al presentar el caso en agosto de 2008 como mediática y lucidora respuesta al “Si no pueden, renuncien” de Alejandro Martí.

Ayer cuatro periodistas, entre ellos el que esto escribe, fueron invitados a conocer los pormenores de la investigación a cargo de la SSP federal. Ahí se informó que Mancera ya se reunió con Genaro García Luna la semana pasada y conoció a detalle todas las evidencias que confirman que la banda de Los Petriciolet, encabezada por Abel Silva Petriciolet, fue la que secuestró, en junio de 2008, en un falso retén de la AFI, al joven Martí. Fue la misma banda —personalmente Abel Silva, según peritajes de voz de la SSP— la que negoció el secuestro y mató al hijo de Alejandro Martí al no recibir el dinero del rescate.

La prueba de que se equivocó la PGJDF es que en la misma casa de seguridad donde tuvieron a Fernando y a su chofer, y donde después mataron al jovencito, Los Petriciolet realizaron, tras la captura de El Apá (agosto de 2008), cuatro secuestros más cuyas víctimas estuvieron ahí y están plenamente identificadas por la SSP. Es decir, la banda de Los Petriciolet siguió operando y secuestrando sin ningún problema tras la captura de Sergio Ortiz, porque no tenían nada que ver con La Flor.

Pero el argumento más contundente contra el caso de la PGJDF es la presencia de Alejandro Martí en las instalaciones de la SSP federal el 20 de julio. Fue recibido por Genaro García Luna, quien le presentó las evidencias que llevaron a la captura de Noé Robles, asesino confeso de su hijo. Cuentan que al llegar a ese encuentro el empresario aún dudaba de cuál de las dos instituciones decía la verdad; pero al salir se convenció de que Los Petriciolet secuestraron y mataron a su hijo.

¿Qué espera entonces el procurador para aceptar su error y evitar que siga creciendo la percepción de que buscó —él o quienes lo asesoraron— fabricar culpables para ayudar a su jefe a cumplir el reto de Martí? ¿Qué espera Ebrard para pedirle una rectificación o su renuncia?



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