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Historias de reportero | Carlos Loret de Mola

¿Nerviositos?

Carlos Loret de Mola nació en Mérida, Yucatán, México, en 1976. Tiene una licenciatura en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo ...

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Jueves 04 de junio de 2009

Nerviosos y erráticos han respondido políticos de todos los partidos a la decisión de mucha gente de anular el voto. Este reportero, como fue expuesto ayer en EL UNIVERSAL, se decidió desde 2006 a acudir a las urnas para tachar por completo la boleta y ha decidido hacerlo de nuevo en cinco semanas. No me interesa invitar a nadie a hacer lo mismo ni formo parte de algún grupo u organización que esté promoviendo el voto nulo, y no me interesa. Lo bonito es que cada quien vote como le dé la gana, pero que vote.

Y ahí viene la primera diferencia. Cuando le preguntaron sobre el voto nulo, López Obrador dijo que “absteniéndonos de votar se le hace el juego a la derecha”. No entendió (otra vez). El abstencionismo electoral se conoce como el acto de tener credencial pero no ir a las urnas (por cierto, posición mayoritaria en la sociedad, que si fuéramos puristas implicaría que en la próxima Legislatura 300 curules deberían estar vacías). Anular el voto es ir a la casilla para demostrar la confianza en la democracia, pero rechazar la oferta política que representan los partidos que en México se cuelgan de ella.

El senador panista Santiago Creel tampoco entendió. Declaró: “No se puede construir una democracia desdeñando el voto”, porque se renuncia al derecho a elegir. No ha captado que no se desdeña el voto, se ejerce, y se le olvida que decir “No” es siempre una alternativa.

El símbolo del rechazo social implícito no le importa al coordinador del PRD en el Senado, Carlos Navarrete, quien en una declaración desdeña a 60% de la ciudadanía que no irá a votar, más los votos anulados. Dice Navarrete, soberbio: “El 1 de septiembre vamos a instalar la nueva Cámara de Diputados”, o sea, háganle como quieran, nosotros aquí nos repartimos el pastel con o sin invitados.

Va más allá el presidente de la Cámara de Diputados, el priísta César Duarte, quien califica de “irresponsable” a quien vote nulo y expresa: “Debemos fortalecer el proceso político-democrático que ha venido evolucionando en el país, lo debemos fortalecer, así sean las posiciones más complicadas”. Esto de “las posiciones más complicadas” es un eufemismo para decir: vote por mí aunque no se identifique conmigo. Es una apuesta por mantener alejada la política de la ciudadanía, por que siga siendo un asunto de élites y, curiosamente, separarse del ideal democrático.

Josefina Vázquez Mota, panista, dice que el voto en blanco “beneficia a las fuerzas políticas que han apostado por el clientelismo”. ¿Hay alguna que no lo haya hecho? ¿No opera el PAN con el empresariado? ¿No lo hace el PRI con los campesinos? ¿El PRD con los ambulantes? ¿Elba Esther con su sindicato?

Y todos, a coro, cantan que se trata de un debilitamiento de la representación popular. O sea, que el Congreso va a ser menos un retrato de México. ¿Menos? Difícilmente. Lo que pasa es que no es fácil aguantar una estampida contundente de rechazo.

SACIAMORBOS

Se volvió a despachar con la grande el “negrito de todos los arroces”. El Consejo Coordinador Empresarial denunció que en los estados, los gobernadores fundan CCE’s patito para tenerlos de aplaudidores. En el feudo del Golfo, ¡hay tres!



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