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Nombres, nombres y... nombres | Alberto Aguilar

En dos semanas plan estratégico de SCT para rubro aéreo y firmas de inversión ya exploran fusión Aeroméxico-Mexicana

Nació en la Ciudad de México. Estudió Economía en la UNAM y ha sido periodista desde hace 35 años. Ha tomado innumerables cursos de especi ...

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Vigente reforma a Ley de Correduría e insistirán en siguiente periodo en pro de más competencia a notarios; que también dejarían Domino’s Abarca y Cansino; renuncia González a McDonald’s; Soros recursos para Ignia



Lunes 11 de mayo de 2009

EL REPLANTEAMIENTO DE la industria de la aviación del país se mueve en tres escenarios, esto en el contexto de un negocio muy lastimado por la recesión, el ajuste del peso y ahora la influenza humana.

Una primera instancia tiene que ver con Bancomext que dirige Héctor Rangel Domene, y los créditos y garantías que la SHCP anunció la semana pasada por 3 mil millones de pesos.

El banco deberá realizar un riguroso análisis a cada empresa susceptible de ser apoyada, puesto que de antemano hay la consigna de no inyectar “dinero bueno al malo”, en detrimento de la institución de desarrollo.

Consecuentemente las aerolíneas que se acerquen para utilizar esos fondos, están obligadas a elevar su productividad y su viabilidad futura.

Y es ahí en donde se está en una segunda pista para resolver la añeja problemática de la aviación comercial, en crisis desde hace años.

Varias de las líneas aéreas cuentan con el apoyo de banqueros de inversión para retomar posibles fusiones exploradas en el pasado.

La más conocida es la de Aeroméxico que preside José Luis Barraza con Mexicana encabezada por Gastón Azcárraga.

Amén de la lógica intervención de CFC de Eduardo Pérez Motta, se han dado contactos con la misma SCT, SHCP de Agustín Carstens e incluso Economía de Gerardo Ruiz Mateos.

No es un tema fácil el que México tenga una línea bandera, que a su vez se apoye en aerolíneas alimentadoras y de bajo costo (ABC), en un esquema en el que igual tendría que replantearse la utilización de los tres monopolios aeroportuarios.

La simple fusión de Aeroméxico y Mexicana no garantizará el surgimiento de una entidad más sana, ni tampoco mayores ventajas para el mercado y el consumidor.

Lo peor que podría pasar sería regresar a una entidad monopólica que de marcha atrás a los innegables avances que han traído aerolíneas como Interjet de Miguel Alemán Magnani o Volaris que preside Pedro Aspe. Ahí mismo encaja Viva Aerobús de Roberto Alcántara.

Si de buscar la productividad se trata, uno de los retos en la fusión entre Aeroméxico y Mexicana sería lo laboral, dados los onerosos contratos colectivos. Una alternativa analizada sería la quiebra de las empresas para resurgir en una mejor posición.

Aeroméxico-Mexicana tendrían también que prescindir de aviones, por lo que esa vía jurídica facilitaría el recomponer compromisos de arrendamientos de ambas.

Tampoco puede descartarse el que se retomen las negociaciones que en 2008 sostuvieron Interjet que lleva José Luis Garza con Volaris a cargo de Enrique Beltranena, aunque los accionistas tendrán que ceder.

Las ABC podrían ser de las menos afectadas en la coyuntura, dado que su enfoque está en el mercado nacional que debería recuperarse rápido de la caída que propició la emergencia epidemiológica.

En cambio Aeroméxico y Mexicana son las más afectadas, sobre todo por el golpe que recibió lo internacional, al dañarse la imagen del país.

En ese segmento hubo un cambio de portafolio en el turista y México fue sustituido por otros destinos, al menos en los próximos 3 o 4 meses.

La tercera instancia en la que se camina de forma paralela tiene que ver con SCT de Juan Molinar en cuanto a perfeccionar un plan estratégico de largo plazo.

En la subsecretaría del transporte que lleva Humberto Treviño trabajan a marchas forzadas al respecto.

SCT deberá estar claro en lo que se requiere para de una vez por todas reenfocar ese negocio, en el que el tiempo no es ya un aliado, dada la descapitalización del sector. En ese asunto se espera tener conclusiones en un par de semanas.

Así que como le adelantaba, parece haber llegado la hora de la verdad a la aviación, por lo que habrá que estar pendientes.

AUNQUE EN EL último periodo de sesiones no se logró sacar adelante la reforma a la Ley Federal de Correduría Pública, con la que se busca que este segmento tenga mayores herramientas para competir con los notarios en lo que hace a la fe pública relacionada con asuntos corporativos, el tema está lejos de haberse descartado, pese a las resistencias de algunos senadores. Se espera que esta iniciativa del senador Eloy Cantú se retome en el próximo periodo de sesiones, para acrecentar la competencia, sin transgredir la seguridad jurídica. A finales de abril hubo un foro de la Comisión de Comercio del Senado. Hubo voces en contra, pero también algunas otras a favor. Por ahí estuvieron Manuel Rodríguez Villamil que preside el Colegio Nacional de Correduría Pública, el titular en el DF Mauricio Oropeza y Heriberto Castillo Villanueva, por parte de la Asociación Nacional de los Notarios Públicos.

LE COMENTABA DE los ajustes que hay en la estructura de Alsea, firma que maneja conceptos como Domino’s, Burger King, Starbucks y Popeye’s, por los que dicha empresa familiar dejará de lado su proceso de institucionalización que había iniciado con la incorporación de Arturo Barahona, quien renunció a esa compañía. Su lugar fue asumido por Alberto Torrado, lo que se informó hace unos días a los analistas. Se sabe que también saldrá Leonel Díaz, quien llevaba los destinos de Domino’s. A éste lo relevará a su vez Federico Tejado, de los principales accionistas. No se descarta que igual puedan salir Javier Abarca, cabeza de Burger King e incluso Rafael Cansino, ex P&G y que es el responsable de recursos humanos. Habrá que ver. Lo interesante es que también en McDonald’s habrá un cambio en el organigrama. Ya se anunció la salida para finales de este mes de Francisco González a la dirección general, que desaparece. Quedará como responsable Roberto Ortiz, que es el actual presidente de esa compañía, la más influyente en el negocio de las hamburguesas. El grueso de las operaciones de McDonald’s aquí son ya propiedad de la firma Arcos Dorados, franquicia que maneja unos mil 600 restaurantes en AL y que lleva Woods Staton.

Y EL QUE acaba de autorizar recursos para el fondo de inversión Ignia que fundaron Álvaro Rodríguez Arregui y el estadounidense Michael Chu, ex KKR, fue el poderoso inversionista húngaro George Soros, quien no requiere de grandes presentaciones. Ignia que levantó sus primeros recursos hace justo un año, ya cuenta con 66 millones de dólares disponibles. A la fecha ha invertido 5 millones de dólares en negocios como clínicas, vivienda y productos orgánicos entre otros. Su vocación es apoyar proyectos para el segmento de bajos recursos y que tengan fuerte impacto social.



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