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Serpientes y Escaleras | Salvador García Soto

De “imbéciles, ángeles y demonios”

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios ...

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En las cúpulas blanquiazules creen que el críptico mensaje de Calderón era mucho más amplio y no llevaba destinatario preciso

Martes 18 de noviembre de 2008

El duro y encriptado discurso que Felipe Calderón dirigió a los panistas el domingo 9 de noviembre, durante el homenaje luctuoso que ese partido dedicó a Juan Camilo Mouriño, sigue siendo motivo de análisis e interpretaciones entre las cúpulas panistas.

¿A quién o a quiénes se refería Calderón cuando habló de los “imbéciles de pedestal”? ¿A quiénes aludía cuando hablaba de ángeles y demonios? ¿Por qué eligió el Presidente un momento como ese para sacar como en catarsis sus reproches al PAN y los panistas?

Entre los destinatarios que se ha encontrado al enojado discurso calderonista figura en primera línea Manuel Espino, el ex líder panista al que muchos, dentro y fuera de su partido, ubicaron como uno de los blancos de los dardos presidenciales, por sus conocidas y enconadas diferencias con Mouriño, con quien protagonizó, en vida, varios choques y enfrentamientos.

Y aunque Espino, fiel a su costumbre, no se quedó callado y respondió de inmediato a las insinuaciones de que el reclamo calderonista de las “mezquindades y ruindades” eran dirigidas a El Yunque, hubo panistas que consideraron que la respuesta del ex dirigente fue “demasiado ruda” y que, para variar, “Manuel se aceleró” al responderle al Presidente con aquello de que “el enemigo es el narco, no El Yunque”, cuando ni siquiera está seguro de que el mensaje de Calderón era para él.

Porque en las cúpulas blanquiazules creen que el críptico mensaje de Calderón era mucho más amplio y no llevaba destinatario preciso. “Era un reclamo para todos nosotros, para todos los panistas, para pedirnos que apoyemos sus decisiones y no cuestionemos sus acciones y alianzas a priori”, dice un antiguo militante del PAN con apellido de prosapia azul.

Tras pedirle a los panistas que eviten mezquindades y envidias “que paralizan”, Felipe Calderón les dijo: “Es muy fácil pontificar sentados, como dije alguna vez, desde la columna de mármol, desde el pedestal que se convierte, precisamente por la inacción, en pedestal de imbéciles”.

También el Presidente, en otra parte de su mensaje, pidió a su partido superar las visiones de “ángeles o demonios”. Y esa alusión particular hay panistas que la han leído como un reclamo de Calderón a las fuertes críticas que un sector importante del PAN ha hecho a su alianza con la maestra Elba Esther Gordillo.

De hecho, entre panistas de la cúpula crece la idea de que el Presidente ya había decidido, desde antes del trágico avionazo, remover a Mouriño de la Secretaría de Gobernación. Era cuestión de tiempo, dicen, el movimiento para ubicar al amigo en otra posición. Hay incluso panistas de nivel convencidos de que la designación de Fernando Gómez Mont como secretario sustituto de Mouriño no se operó ni se decidió en la semana que siguió a la muerte de Juan Camilo, sino mucho antes.

Desde que Fernando Gómez Mont regresó a ocupar una posición en el CEN panista y volvió a ser consejero político, hace dos meses, se comenzó a preparar el terreno para llevar al abogado penalista a Gobernación, afirman las fuentes panistas. Calderón había comenzado a preparar el terreno para el relevo de Mouriño y ya tenía perfilado a Gómez Mont. Así que el nombramiento que tanto sorprendió afuera, lo mismo a analistas que a opositores, no fue tan sorpresivo para los panistas que desde que Fernando volvió a la actividad política sabían que desde Los Pinos lo estaban preparando para entrar al quite en Bucareli. El adelantamiento de los tiempos ya fue cosa del destino.

NOTAS INDISCRETAS… Tras los escándalos por la infiltración del narco en sus filas, la Sedena comenzó a actuar en serio. Dos militares de alto rango han sido dados de baja y sujetos a investigación por omisiones o por sospecharse de vínculos con narcotraficantes. Es el caso del general brigadier Carlos Fernando Luque, cuñado del ex funcionario de la SIEDO Miguel Colorado Jiménez, sujeto a proceso penal por sus vínculos con los hermanos Beltrán Leyva. El militar causó baja tras detectarse que tuvo conocimiento de las actividades de su cuñado, y está siendo procesado por la justicia militar. El otro caso es el del general Roberto Aguilera, a quien después de detectarse que, como director de inteligencia militar antinarcóticos el sexenio pasado, realizó detenciones de narcos y delincuentes de los que no informó en su momento, se le dio de baja desde el pasado 16 de julio y hoy está detenido en el campo militar número uno y sujeto a proceso. Parece que el general Galván va en serio con su propia “operación limpieza”… Los dados vuelven recargados. Escalera doble.



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