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Itinerario Político | Ricardo Alemán

¿Y la culpa de partidos en el narco?

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Lunes 22 de septiembre de 2008

Primero dos estampas que retratan de cuerpo completo a partidos y líderes amarillos y azules: la torpeza de uno y el acierto oportunista de otro.

Dijo Guadalupe Acosta Naranjo, jefe interino del PRD, sobre la ausencia de su partido en la convocatoria unitaria de Calderón luego del terrorismo lanzado contra la sociedad civil michoacana: “No me reuniré con Calderón para tratar el tema de la inseguridad, porque hacerlo sería legitimarlo”. ¿Qué tal?

Dijo Germán Martínez Cázares, dirigente del PAN —apersonado en su natal Morelia, en oficinas del gobernador perredista Leonel Godoy—: “Sin regateos y sin titubeos expresamos nuestra solidaridad al gobierno de Michoacán que encara este desafío de manera correcta”. El mandatario estatal y el jefe nacional de los azules coincidieron en que la lucha contra el narcotráfico “es una lucha que debe unir a todos”. ¿Cuál es el mensaje y la imagen que envían a los ciudadanos en general, uno y otro jefe partidista?

Queda claro que Acosta Naranjo sigue siendo rehén de los odios y las mezquindades mesiánicas de su partido. Pero más grave que eso resulta la torpeza suicida de regatear de manera pública una expresión solidaria que no lo es a favor de Calderón, sino de sectores amplios de la sociedad mexicana que, a su vez, han sido secuestrados por el miedo y el terror propalados por el narcotráfico. Y en julio de 2009 cobrarán caro a quienes como Acosta Naranjo dan esas penosas muestras de mezquindad.

Cuesta trabajo creer que contra el más elemental sentido político el líder amarillo recurra a ese ofensivo regateo de solidaridad básica, cuando es público y notorio que el grupo político al que pertenece Acosta Naranjo ha mantenido y mantiene comunicación directa con el presidente Calderón. ¿Qué no es la expresión de Acosta Naranjo lo mismo que darles la espalda a las familias michoacanas, que desde hace años entregan su voto a los amarillos? ¿Esa es la respuesta que reciben en un momento de desgracia?

Y el contraste se vuelve abismal cuando Germán Martínez camina justamente en sentido contrario y también de manera pública, con un notorio oportunismo y puntería mediática, expresa apoyo, solidaridad, unidad al gobierno amarillo de Michoacán. Una expresión que ni Acosta Naranjo ni el PRD todo —ya no se diga los mesiánicos—, han tenido para con el mandatario michoacano y para las familias michoacanas, a las que se pide el voto en tiempos electorales, pero que se les da la espalda en la tragedia, cuando más requieren de solidaridad. Solía decir el general Cárdenas: “Frente a la gente, lo importante es el modito”. Y en el PRD parece que insisten en el suicidio.

Pero en el fondo, tanto el torpe regateo solidario de Acosta Naranjo, como la puntería oportunista y harto mediática de Martínez Cázares, se quedan en meros lances anecdóticos frente a la grave y elevada responsabilidad de los partidos, sus dirigencias y liderazgos, en el florecimiento del narcotráfico en todo el país. ¿A qué nos referimos? Está muy claro para todo el que quiera verlo.

Tanto Germán Martínez Cázares, como Beatriz Paredes y Guadalupe Acosta Naranjo saben con pelos y señales quién, dónde y desde cuándo tal o cual alcalde, diputado local, legisladores federal y hasta uno que otro gobernador tienen metidos los dedos, la cintura o el cuello en el narcotráfico.

En los tres grandes partidos políticos con registro: azules, tricolores y amarillos, todos saben que el control criminal empieza por eso que hoy se conoce como narcopolítica, y se da en los tres órdenes de gobierno, pero sobre todo en el rango municipal y estatal. ¿Que cómo empieza? Todos saben que es de párvulos; las bandas criminales como La Familia o Los Zetas pagan las campañas electorales de éste o aquel candidato. A alcalde, diputado o gobernador.

No importa lo que cueste una campaña. Dinero es lo que sobra. Eso sí, a cambio los criminales cobran su peculiar “inversión”. Colocar a uno de los suyos en el rango más adecuado para el control de las policías municipal y/o estatal. Esa práctica es lo cotidiano, y todos saben que así ocurre en estados como Michoacán, Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Baja California, Zacatecas, Durango… y en casi todo el país.

Hace no muchos meses, un encumbrado perredista confió: “Si no frenamos la mano negra del narcotráfico en las contiendas locales para seleccionar candidatos a puestos de elección popular, ellos tendrán todo el control del partido”. ¿Y qué han dicho sobre su responsabilidad en la narcopolítica Beatriz Paredes, Germán Martínez y Guadalupe Acosta Naranjo? Nada, claro, porque calladitos se ven más bonitos.



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