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Serpientes y escaleras | Salvador García Soto

El gestor de Pemex

Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios ...

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“Yo soy el mejor gestor de Pemex; si quieres que un negocio prospere, ven conmigo”

Martes 11 de diciembre de 2007

El gestor de Pemex

Carlos Romero Deschamps, dicen muchos en la empresa paraestatal más importante del país, es el hombre que manda

“Yo soy el mejor gestor de Pemex; si quieres que un negocio prospere, ven conmigo”. Con esa frase, como si se tratara de un eslogan publicitario, Carlos Romero Deschamps, el intocable líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, se promueve actualmente ante sus amigos y potenciales socios.

Nada le han hecho varias investigaciones administrativas y penales sobre presuntos desvíos de recursos en la paraestatal. Del Pemexgate al más reciente caso de la entrega ilegal al sindicato de mil 700 millones de pesos, que tiene bajo indagatoria judicial al ex director Raúl Muñoz Leos, la aureola de impunidad que rodea al dirigente sindical sigue intacta. Romero Deschamps, dicen muchos en la empresa paraestatal más importante del país, es el hombre que manda en Pemex y, desde el sexenio pasado, les tomó la medida a los directores de la petrolera, desde Muñoz Leos hasta el actual Jesús Reyes Heroles.

De ser en sus orígenes un obrero soldador en las plantas petroleras de Ciudad Madero, pasó a ser un “buen cargador de portafolios”, como alguna vez lo describió Joaquín Hernández Galicia, La Quina. Después, por obra de la “capilaridad social”, se convirtió en un burócrata de nivel medio con Cuaúhtemoc Santana, director de Administración en la época de Francisco Rojas, y de ahí, tras el Quinazo de 1989, saltó a la dirigencia nacional de poderoso STPRM.

Cuentan que cuando el entonces presidente Carlos Salinas pidió a Paco Rojas que buscara un nuevo líder para el sindicato petrolero, una vez que Hernández Galicia estaba preso con todo y muertito que le cargaron, el director de Pemex llamó a su gerente de administración y le preguntó quién podía sustituir a La Quina al frente de la dirigencia sindical.

Santana, quien tenía a Romero Deschamps como su secretario particular, no lo pensó mucho: “Carlos, es muy bueno cargando portafolios y sería un buen dirigente”, respondió con ironía el que era entonces su jefe.

Ya como líder sindical, Carlos Romero Deschamps se encargó de seguir la línea que le dictaron desde Los Pinos y arrinconar a las bases quinistas hasta desmantelar la poderosa estructura nacional que Joaquín Hernández Galicia había construido y con la que el cacique sindical se había atrevido a desafiar a varios presidentes, hasta que se topó con Salinas.

Siempre leal al gobierno y al sistema priísta, el dirigente petrolero se volvió un dócil instrumento que, a diferencia de su antecesor, se dedicó más a acumular dinero que poder político.

Su actuación en el financiamiento ilegal a la campaña presidencial del PRI en el año 2000 no pudo ser sancionada, por más que se documentaron las transferencias bancarias de al menos mil 100 millones de pesos desde cuentas del sindicato a distintas cuentas de la campaña de Francisco Labastida. Escudado en el principio de la “autonomía sindical” y pagando millonarios honorarios a abogados, Romero Deschamps evadió cualquier sanción. Ya en el gobierno de Vicente Fox, con la amenaza de estallar una huelga en Pemex el año 2002, logró negociar el retiro de cargos a los dirigentes sindicales, en acuerdos en los que su enlace con el gobierno federal fue Diego Fernández de Cevallos.

Fue de hecho en el gobierno de Vicente Fox cuando Romero Deschamps pasó de ser un mediano líder sindical a convertirse en el hombre de poder que hoy es en la paraestatal. Hasta antes de la dirección de Raúl Muñoz Leos, la dirigencia del sindicato petrolero solía negociar sus contratos colectivos y acuerdos salariales con el director general de Administración. Ese era el nivel hasta donde llegaban el dirigente sindical y su cúpula en las negociaciones laborales.

Pero a partir de la gestión de Carlos de la Garza, el improvisado empresario que fue llevado por Muñoz Leos a la Dirección de Administración de Pemex, las cosas cambiaron. La novatez e inexperiencia de De la Garza eran aprovechadas por Romero Deschamps para escalar las negociaciones laborales de aquel 2002 hasta el nivel de una amenaza de huelga que puso a temblar al gobierno foxista.

Así, el sindicato petrolero no volvió a negociar con los directores administrativos. Doblegaron a Muñoz Leos obligándolo a cederle los mil 700 millones de pesos que hoy tienen al ex director general al borde de la cárcel, y lo mismo hicieron después con José Luis Ramírez Corzo, que tampoco pudo contenerlos y los recibía directamente en el último piso de la Torre de Pemex en el despacho de la Dirección General.

De ahí ya no han salido desde entonces. Hoy, con Jesús Reyes Heroles, el sindicato petrolero sigue imponiendo su ley. Intocables, impunes, con la medida tomada a los gobiernos panistas, lo mismo al de Vicente Fox que hoy al de Felipe Calderón, Carlos Romero Deschamps y sus secuaces se creen los dueños de Pemex. Y todo indica que lo son.

NOTAS INDISCRETAS… Será la prohibición de que su imagen aparezca en la televisión o será el sereno, pero el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, empieza a aparecer por todos lados. El próximo domingo inaugura junto a Marcelo Ebrard la primera gran obra conjunta del Fondo Metropolitano, con la puesta en marcha del Puente de la Concordia que ordenará el tráfico vehicular en el oriente del valle de México, y el jueves 20 se le verá otra vez junto al presidente Felipe Calderón en la segunda visita presidencial a la entidad mexiquense en menos de 15 días. Y así, mientras Ebrard y Calderón no se juntan, Peña Nieto tratará de sacarle jugo al hecho de que él sí puede aparecer y trabajar con los dos. Ni hablar, a falta de tv tendrán que sacar provecho de lo que puedan… México es poseedor de varios récords Guinness. Pero en el gobierno de Chiapas ya podrían presumir uno nuevo. El gobernador Juan Sabines, quien por cierto ayer rindió su primer informe de gobierno, tiene entre sus filas y en su círculo más cercano al funcionario que más cargos detenta de manera simultánea. Amador Rodríguez Lozano ocupa al mismo tiempo el cargo de ministro de Justicia, su más reciente nombramiento, pero no ha renunciado a su puesto anterior como coordinador de asesores del gobernador, y tampoco se sabe que haya dejado de ser representante del gobierno de ese estado en el DF y hay quien afirma que sigue siendo presidente del Instituto Nacional de Administración Pública del estado. ¿Omnipresencia, ubicuidad o simplemente un funcionario multichambas? Los dados no se rinden. Apuestan por Escalera.

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