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Zona Vip | Maru Ruiz de Icaza

Mariana y Olivia Peralta lanzan con todo lujo, nuevo proyecto educativo

Inició su labor como periodista hace doce años en la revista Actual, donde aún colabora. A lo largo de su carrera, ha entrevistado a persona ...





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Éste incluirá —de momento—: nursery, Kinder I, Kinder II y prefirst

Domingo 19 de agosto de 2007

Mariana y Olivia Peralta lanzan con todo lujo, nuevo proyecto educativo

Nadie pone en duda que Mariana y Olivia son muy emprendedoras. Esposa e hija, respectivamente, del empresario Carlos Peralta Quintero, acaban de inaugurar el Colegio Bosque Real en el club de golf del mismo nombre.

Éste incluirá —de momento—: nursery, Kinder I, Kinder II y prefirst. La idea es añadir más tarde primaria, secundaria y preparatoria.

Les cuento que el lugar es una belleza, pues quisieron que fuera un kinder diferente y a la vez muy atractivo para los pequeños, así que se les ocurrió construir el colegio como si se tratara de un minipueblito, con sus callejones, balcones y kiosco.

Los salones (todos con sus propios baños para niños y para niñas) dan tanto a los callejones, como al jardín, de tal forma que si hace buen día, los niños pueden tomar la clase al aire libre.

También dispone de una minigranja con gallos y gallinas, y además, cada semana llevarán un animal nuevo, proveniente del zoológico que posee Carlos Peralta en Pastejé.

Durante el recorrido, me comentaba la propia MARIANA PERALTA que desde siempre había tenido el deseo de instalar un kinder, así que ahora, junto con Olivia y con el apoyo de su marido, ha puesto toda la leña en el asador para que sea un lugar único, tanto por sus instalaciones como por su nivel educativo.

Por lo pronto, los pequeños recibirán todas las clases en inglés, mas una hora diaria de mandarín (“el idioma del futuro”), para lo cual ya tienen una maestra llegada directamente de China.

El sistema será una mezcla de varios métodos, como el Montessori, en el que los niños participan activamente.

El colegio tiene además una minihuerta, circuito de triciclos con señales de tránsito para que los niños aprendan las reglas de la “selva de asfalto”, biblioteca, centro de cómputo, una alberca de lo más pintoresca, con frescos en los muros; cocina para los que quieran aprender a cocinar, y otra para preparar el “lunch” de todos los alumnos.

El día de la presentación de las instalaciones a los padres de familia, estuvieron presentes Carlos Peralta, su hijo Pablo y su sobrino Alejo, así como la mamá de Mariana, la siempre guapa GUILLERMINA RIVERA, su hermano Andrés y su cuñada Jessica.

La que no pudo estar presente fue OLIVIA PERALTA, que ha trabajado codo a codo con Mariana en este proyecto, debido a que todavía se encuentra recuperándose en Miami luego de su reciente alumbramiento de la pequeña Gía, su primera hija.

Cabe destacar que las flamantes socias, además del colegio, están involucradas en sendos proyectos de moda: Mariana con la representación de Roberto Cavalli en México, cuya BOUTIQUE DE MASARYK es ahora el doble de grande que la primera, y Olivia, con su firma de ropa Infatuation, diseñada por ella misma. Les deseamos suerte.

HACE UNOS DÍAS ESTUVE de visita en Chiapas y regresé verdaderamente maravillada de ese estado, al que no había tenido la suerte de conocer. ¡Qué lugar! Fueron sólo tres días, y como es lógico, sólo pude ver una milésima parte de los increíbles sitios de interés que tiene, pero bastaron para darme una idea y para soñar todos los días con regresar.

Estuvimos en San Juan Chamula, donde nos explicaron las costumbres de esta etnia; tan suyas, tan interesantes, que me faltaría espacio para comentar.

“Si te ofrecen posh, tómalo, porque de lo contrario lo considerarían una ofensa”, me había advertido Toño, nuestro guía. Lo cierto es que no me hice mucho del rogar cuando me ofrecieron este destilado de caña, de casi 90 grados, que los indígenas beben para “entrar en contacto con Dios”.

Me gustó, y mucho, aunque luego me enteré que el que yo había bebido tenía canela.

También tuve la oportunidad de probar una fruta verdaderamente exquisita, de la que jamás había escuchado hablar: el rambután. Hagan de cuenta una fresa grande con espinas suaves, que al pelarla deja al descubierto un fruto blanco, a medio camino entre la uva y el liche por su sabor (regresé a México con 2 kilos).

Quizá una de las cosas que más me impresionó fue la entrada al pueblo de Zinacantán, que ese día, para mi suerte, celebraba la fiesta de San Lorenzo, uno de los santos patronos del lugar.

¿Se imaginan a cientos —o quizá miles— de indígenas vestidos igualito, con trajes ricamente bordados a mano por sus mujeres, en tonos morado, lila y verde? Niños, ancianos, hombres, mujeres, todos engalanados con el mismo tipo de traje, de una belleza increíble. Les juro que quise llorar.

Ahí tuve también oportunidad de ver cómo tejen las indígenas en telares de cintura, y al día siguiente, la forma en que se extrae el ámbar de las minas de Simojovel, en lo alto de la sierra chiapaneca. Y es que para orgullo de nosotros los mexicanos, el ámbar de Chiapas está considerado, junto con el que se extrae en Santo Domingo, de lo mejor del mundo.

Por esta semana me despido, pero prometo seguirles contando de este inolvidable viaje la próxima ocasión.



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