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Economía Informal | Macario Schettino

Petróleo, finanzas y futuro

Macario Schettino se dedica al análisis de la realidad, en particular la de México, desde una perspectiva multidisciplinaria: social, políti ...

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Martes 19 de junio de 2007

Petróleo, finanzas y futuro

Exportar petróleo, por muy bueno que sea, no es la razón de existir de este país. Necesitamos, sin duda, garantizar que podamos cubrir la demanda energética nacional

La semana pasada, Alan Greenspan, anterior presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, en una conferencia aquí en México, sugirió que algo teníamos que hacer con Pemex, porque estábamos produciendo cada vez menos, y dada la dependencia de los ingresos del gobierno federal del petróleo, esto podría llevar a una seria crisis en las finanzas públicas en poco tiempo.

Nada nuevo, como ve usted. Ya aquí hemos comentado exactamente eso desde hace un par de años, y ya también el gobierno mexicano ha aceptado la gravedad de la situación, prácticamente desde el inicio de la nueva administración, como pudo verse en los Criterios Generales de Política Económica que enviaron a fines del año pasado al Congreso, en donde con toda claridad se proyecta una situación seria para fines del sexenio. En realidad, las cosas están peor, pero eso no lo puede decir el gobierno. Ya aquí hemos hecho las cuentas en varias ocasiones.

Para refrescar la memoria, y aprovechando, actualizar los datos, regresemos un poco al tema. México producía, al inicio de los noventa, 2.6 millones de barriles diarios de petróleo. De eso, la mitad era para consumo interno y la mitad se exportaba. La crisis de 1995, que debió sortearse con el aval de las facturas del petróleo, convenció al gobierno de entonces de que había que acelerar la producción, para poder financiar a un erario que ya no podía recaudar más impuestos. Así, la producción empezó a acelerarse, para terminar esa década en 3 millones de barriles diarios, de los que seguíamos consumiendo 1.3 millones aquí, así que las exportaciones habían subido a 1.7 millones de barriles. Recuerde usted que en ese entonces nuestro petróleo se vendía entre 10 y 15 dólares por barril, así que tampoco piense que era una fortuna lo que entraba por ese concepto.

Durante el sexenio pasado, aparentemente hubo la intención de llevar la producción a 4 millones de barriles al día, en parte porque el precio empezó a subir en el 2000. No se llegó tan lejos, y el punto máximo de producción, en 2004, quedó cerca de 3.38 mbd. De ahí en adelante, vino la caída.

En 2005, el promedio de producción fue de 3.33 mbd, y al año siguiente de 3.26. En los primeros cuatro meses de este año, el promedio es 3.16 mbd. En tres años, México produce 220 mil barriles menos cada día. La razón de la caída es el agotamiento del manto más importante que hemos tenido, el milagro que nos permitió administrar la abundancia, como dijo el presidente López Portillo. Cantarell, el regalo que nos colocó como exportadores importantes de petróleo (que no éramos desde 1921), llegó a su máxima producción al inicio de 2004, con más de 2.1 mbd, más del 60% de la producción total del país. Desde entonces ha venido cayendo, y hoy produce un poco menos de 1.6 mbd. En tres años, su producción ha caído medio millón de barriles. Poco más de la mitad de esa caída se ha logrado compensar con mayor producción en otras regiones, como veíamos.

La única manera de que México siga produciendo petróleo en cantidades importantes es explorando y explotando el Golfo de México, pero ya no en la zona de baja profundidad, sino en donde hay más de mil metros de agua, antes de empezar a perforar. Eso no es cosa sencilla. Pemex ha logrado hacer dos pozos de casi mil metros de tirante de agua, con algo de éxito.

Moverse de ahí a las aguas profundas requiere tecnología que no tenemos, dinero que tampoco tenemos, y tiempo, que puede ser que tampoco tengamos.

Pero, como siempre, lo mejor es preguntar bien qué queremos. Lo digo porque exportar petróleo, por muy bueno que sea, no es la razón de existir de este país. Necesitamos, sin duda, garantizar que podamos cubrir la demanda energética nacional. Lo que sobre de eso, bienvenido, porque lo podremos exportar. Sin embargo, hoy tenemos que exportar porque si no lo hacemos, no hay cómo pagar la educación y la salud de los mexicanos.

Es decir, hoy no podemos decidir si queremos o no exportar, tenemos que hacerlo porque de ahí estamos financiando el gasto del gobierno, ya que no queremos pagar impuestos.

El problema que tenemos es claro. Este país quiere tener un Estado de Bienestar que no puede pagar. En consecuencia, paga poco y el resultado es un conjunto de servicios malos. Pero eso poco que se paga, sólo la mitad viene de los ciudadanos, la otra mitad hay que financiarla como se pueda, es decir, del futuro, vendiendo petróleo y contratando deuda, sea pública, de pensiones o en pidiregas. Y, evidentemente, hay varias formas de resolver esto, como veremos en la siguiente colaboración.

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