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Opinión | Varios

Marcos Winocur: el traumático adiós

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Miércoles 07 de febrero de 2007

Marcos Winocur: el traumático adiós

Realmente causó desconcierto. Hay una buena cantidad de personas que no se han podido recuperar del trauma, y algunas incluso han truncado sus sueños debido a que no saben qué hacer. Unos más valientes han intentado explicárselo sin llegar a un resultado certero. Entre ellos está Marcos Winocur en: ¿Y qué fue del comunismo? (Instituto de Ciencias Sociales, BUAP).

Se trata de una serie de ensayos cortos de lo que el vivió debido a esa ideología-sistema derrumbado. Lo mismo en su natal Argentina que en Francia, a donde iban a formarse los más avanzados, y entre los relatos sobresalen sus relaciones con la dirigencia del Partido Comunista en su patria, que era uno de los más ortodoxos y apegado a la línea de la URSS. Incluso acerca de su dirigente durante los años 70, Cordobilla, se hacía el siguiente chiste en Moscú: "Era una mañana soleada de Buenos Aires y el tipo salió con un paraguas, y al preguntarle acerca de la sombrilla, él contestaba que la sacó porque en Moscú nevaba". O sea, todo en su cabeza era dictado por lo que sucedía en la madre patria de Stalin.

Algo similar, aunque mejor elaborado, nos plantea Marcos al recordar sus encuentros con los compañeros de la dirigencia comunista argentina, los cuales iban y venían a la entonces Unión Soviética para recibir y dar línea. Seguramente por esas y otras cuestiones muchos se quedaron en la orfandad al no tener ya el timonel que los guiara.

Es interesante en grado extremo el darse cuenta cómo se escabulló de la policía gaucha Winocur. En Felices desencuentros o cómo escapé de la dictadura militar, vemos que el azar es de gran importancia. Estar en una situación difícil y tener suerte y amigos decididos hacen la diferencia entre ser torturado y quizás muerto o no. Y Marcos tuvo lo primero, lo cual nos permite festejar ahora sus experiencias, no obstante que se nota su desencanto por lo que pudo haber sido y se colapsó en 1989.

Dice el autor: "¿A quién, entonces, a quién aferrarnos, sino es a los hijos?", y el pensamiento, aunque difícil y triste, es muestra de que no obstante nuestro deceso -pronto o tarde-, la supervivencia del ser humano se da por medio de la descendencia. No obstante que la inmensa mayoría de los actuales ciudadanos no luchen ya por nuestros ideales, seguirán combatiendo seguramente con otras ideas por un mundo diferente, mejor, alivianado, fuera de los dogmas.

Lo importante, como dice el poeta Kavafis, no es el puerto de llegada, sino el viaje. Por eso Marcos anota: "¿Sabían ustedes que las carpas, esos peces idiotas, viven vigorosas más de 200 años mientras que el hombre, vanguardia de la evolución, muere muchos años antes?". Por ello se atreve a plantear: "Decretemos la inmortalidad", y concluye: "¡Inmortalidad o muerte! ¡Venceremos!".

Creo que es el desafío, sobre todo ahora que el cambio climático y el capitalismo salvaje inducen a que millones perezcan por falta de oportunidades y cuando tal vez en el futuro haya gobiernos que ni siquiera se digan comunistas o socialistas, pero que traten de realizar lo que en el fondo es la esperanza humana: intentar que todos vivan con decoro y dignidad.

Es un libro muy personal, el mejor de este escritor, humanista y ensayista, en donde encontramos con una excelente prosa en qué fallamos muchos y, no obstante, brinda aliento para seguir empujando la carreta y ver en cada estación que un niño sonríe y una mujer ama, algo que es lo más trascendente, vital e indispensable.

jamelendez@prodigy.net.mx



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