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Itinerario Político | Ricardo Alemán

Los intocables

Nació en la ciudad de México en 1955 e inició en 1980 su carrera profesional como reportero del diario "A.M." de León Guanajuato. Ha trabaj ...

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Está claro que nadie puede pedirle al presidente Calderón que se convierta en el moderno Eliot Ness para emprender una batida contra "los intocables"

Martes 05 de diciembre de 2006

Los intocables

Durante la gestión Fox-Sahagún los poderes fácticos de la televisión y la radio vivieron tiempos de bonanza

Está claro que nadie puede pedirle al presidente Calderón que se convierta en el moderno Eliot Ness para emprender una batida contra "los intocables". No, pero lo que muchos esperaban -y aún esperan- es que el nuevo mandatario ofrezca señales, por lo menos discursivas, de que será contenido y/o regulado ese formidable poder fáctico que son la televisión y la radio, "los intocables" de hoy.

Luego que Luis Téllez habló de los monopolios que pervierten la vida política, económica y social -al presentarse como titular de Comunicaciones y Transportes-, el Presidente no se ha referido de nuevo al tema, lo que supone que no se trata de una de sus prioridades. Y se puede entender que la naciente gestión no quiera abrir flancos incómodos de confrontación, sobre todo en sus inicios, pero el gobierno de Calderón no puede desatender el tema si va en serio su afán democrático.

Nadie ignora que durante la gestión Fox-Sahagún "los intocables" de la televisión y la radio vivieron tiempos de bonanza: les regalaron canales de televisión, frecuencias de radio y hasta diarios otrora emblemáticos; por decreto quedaron exentos de obligaciones fiscales en especie y se les garantizó que no tendrían competencia. En pocas palabras, se fortaleció a los monopolios de la televisión y la radio a cambio del favor mediático en tiempos electorales. Y, por pura casualidad, los saldos perniciosos de ese fortalecimiento quedaron en evidencia al final del sexenio de Fox y el inicio del de Calderón.

El 23 de octubre pasado dijimos aquí: "De un momento a otro se dará por terminada la relación contractual entre Monitor, de José Gutiérrez Vivó, y MVS, de la familia Vargas". ¿Las razones? "Una severa crisis económica que enfrenta la empresa de Gutiérrez Vivó", y porque el informativo "fue víctima de una alianza de poder entre las familias Fox y Aguirre, que favoreció al Grupo Radio Centro, y que operó contra Monitor". Preguntamos entonces: "¿Es la purga?". La interrogante era oportuna porque, más allá de las evidencias, desde el gobierno foxista se hizo correr la versión de que el informativo era sancionado "porque se la habría jugado con López Obrador".

La mañana del pasado jueves 30 de noviembre, el propio Gutiérrez Vivó anunció que terminaba la relación de Monitor con MVS, pues no tenía dinero para pagar la renta de la frecuencia 102.5 de FM. ¿Por qué no podía cumplir con el contrato? Porque luego de la disputa judicial de Gutiérrez Vivó con Radio Centro, de la familia Aguirre -poderoso grupo de la radio que se niega a pagar un millonario adeudo a Monitor-, el gobierno de Vicente Fox estableció una grosera alianza con Radio Centro. Con ello llevó a Monitor a su peor crisis económica. ¿Por qué se reforzó la cuestionable alianza Fox-Aguirre? Porque, según la pareja presidencial, el informativo Monitor se convirtió en propagandista de Andrés Manuel López Obrador. Es decir, el entonces presidente Fox fortaleció a uno de "los intocables" para aplastar a un presunto crítico de su gobierno y aliado de su adversario.

Se puede decir lo que se quiera de Gutiérrez Vivó: que es un mal empresario; un periodista arrogante que apoyó o no al "legítimo"; uno de los más severos críticos del viejo PRI; autor intelectual de los informativos que abrieron la radio a la crítica y la pluralidad; uno de los constructores, junto con la prensa crítica, de la naciente democracia electoral mexicana; que inauguró las mesas de debates. Lo que se quiera. Pero nadie le puede regatear que cambió la radio, los informativos hablados, que fue un feroz defensor de libertades democráticas fundamentales, como las de prensa y expresión.

El "pecado" de Gutiérrez Vivó fue liberarse del yugo de los poderosos grupos de la radio y pretender obtener sus propias concesiones; no someterse a las grandes familias de "los intocables" y no rendirse a los dictados del poder en turno, sean del PRI o del PAN. Pero los intentos oficiales y empresariales por "ahorcar" económicamente a Gutiérrez Vivó no son producto de una disputa legal entre particulares o un desencuentro con el poder -escenario que de suyo niega el cacareado estado de derecho-, sino que son una vergonzosa muestra de que los poderes oficiales y fácticos que antaño se negaban a la apertura de los medios y a la democracia mexicana, hoy usan esa democracia para destruir a quienes abrieron los espacios a la pluralidad, la crítica y la libertad de expresión.

Gutiérrez Vivó salió de las frecuencias de FM, sigue transmitiendo en sus propias frecuencias de AM y por televisión de paga, pero ha puesto a la venta el complejo empresarial de la calle La Presa, porque el gobierno "del cambio" y uno de "los intocables" pretenden llevarlo a la ruina. No lo lograrán, como tampoco lograrán llevar a la ruina el informativo Detrás de la Noticia, de Ricardo Rocha, que salió del aire en su formato matutino también por problemas financieros. El presidente Calderón no es Eliot Ness, pero, si es un demócrata, está obligado a combatir a "los intocables", cuya mafia es el mayor peligro para la democracia. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx



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