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Artes Visuales | Mónica Mayer

Nupci@s y La Malaleche



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Todo sucedió el viernes pasado, cuando se inauguró la exposición Cuerpo, casa, tierra: nuestra esencia creadora en el Palacio de Bellas Artes

Viernes 10 de marzo de 2006

Nupci@s y La Malaleche

Marzo, el mes de la mujer, siempre trae sorpresas. Yo, por lo pronto, me reencontré con una performancera muy fina cuya obra hacía tiempo no veía y conocí a La Malaleche, un aguerrido colectivo de artistas de Querétaro.

Todo sucedió el viernes pasado, cuando se inauguró la exposición Cuerpo, casa, tierra: nuestra esencia creadora en el Palacio de Bellas Artes, que forma parte del décimo Encuentro Internacional de Mujeres en el Arte y el sexto Encuentro Iberoamericano de Mujeres en el Arte México-España 2006. Gabriela Olivo de Alba presentó su performance Nupci@as en la inauguración y las chicas de La Malaleche un ensamblaje en la muestra.

Gabriela es una performancera de larga tradición, con orígenes en el teatro. Sus elaboradas acciones siempre son autoconfesionales, tienen una fuerte carga erótica y un elegante sentido estético. Ella utiliza herramientas como el vestuario, objetos y el uso de fotografías o videos, para crear el ambiente de sus obras. La palabra hablada es el eje central de la acción e involucra al público como otro elemento más.

Nupci@s fue la boda de Gabriela con Gabriela. Salió del Hotel de Cortés en carro y llegó a Bellas Artes. Iba vestida de blanco. Su ramo era una rosa roja rodeada de pequeñas cebollas. La recibieron María Eugenia Pulido y Carmen Limón, sus damas de honor. Saludó a sus amigos. Después entró al vestíbulo del palacio y guió a un nutrido público a la sala Manuel M. Ponce .

El ritual empezó. Era un rico caudal de imágenes, sonidos y palabras. Al monólogo íntimo, salpicado de humor, en el que Gabriela narraba sus sueños, se sucedía la voz de Germán Castillo cuyo sermón abordaba temas como el dolor o la dicha. También había intervenciones del cuarteto de flautas A los cuatro vientos o de Alma Zúñiga acompañada de Osiris Viveros interpretando una canción. La proyección de 12 fotos de Mauricio Arechavala completaba la escena. Entre ellas había una paráfrasis de La buena fama de Álvarez Bravo o un brazo de novia tomando con dos dedos a un Niño Dios desnudo.

La ceremonia concluyó cuando Gabriela se colocó un anillo en cada mano. Se casó consigo misma. Al final hubo brindis y pastel.

Es curioso. En una sociedad en la que celebramos el amor a la familia, a los novios, a la madre, a los abuelos y hasta a los compadres, pocos reflexionan sobre el amor que debemos tenernos a nosotros mismos.

El colectivo Malaleche está integrado por Piedad Martínez (Guanajuato, 1980) y por Laura Ugalde (DF, 1963). Ambas residen en Guanajuato y son egresadas de la licenciatura en Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Desde 2003 han realizado objetos, instalaciones y acciones, muchas de ellas de corte social.

La pieza con la que participan en la exposición en la sala Adamo Boari hasta el 12 de marzo, es un impactante ensamblaje que me recordó a las macabras figuras de los hermanos Dinos y Jake Chapman, los conocidos artistas ingleses.

Vivero es una caja de acrílico transparente adentro de la cual vemos un tronco seco del que penden algunas cabezas ensangrentadas y cubiertas de arena hechas con resina. Una figura mutilada yace en el suelo y de ella parece brotar la rama de la que penden las cabezas. Para las artistas, el tétrico vivero representa los sueños truncados de las mujeres, la mutilación de sus ideas, aunque podría aludir a las mujeres asesinadas en Juárez, tema que han abordado en varias ocasiones.

Ya sea que denuncien o propongan, las obras de Gabriela y de las Malaleche, nos muestran que el tema de la mujer sigue siendo una veta muy rica.

http://www.pintomiraya.com.mx



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