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Agenda Alternativa | Javier Lozano

Jaloneos por la competencia



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Lo ideal es que ambas convivan y se complementen entre sí. Pero no es tan fácil Para Carlos Ruiz Sacristán. A 10 años de distancia.

La semana pasada di cuenta, en este mismo espacio, del curso que reporta el proyecto de modificación a la...

Martes 14 de junio de 2005

Jaloneos por la competencia

Hay una discusión de fondo por cuanto hace a la relación entre los beneficios de un consumidor, a ultranza, y la viabilidad de la competencia en el sector de las telecomunicaciones en el largo plazo.


Lo ideal es que ambas convivan y se complementen entre sí. Pero no es tan fácil


Para Carlos Ruiz Sacristán. A 10 años de distancia.

La semana pasada di cuenta, en este mismo espacio, del curso que reporta el proyecto de modificación a las reglas del servicio de larga distancia y a su respectiva manifestación de impacto regulatorio, relacionado ello con la implantación de la modalidad "el que llama paga" en el servicio de larga distancia nacional e internacional, que ha emprendido la Cofetel.

Simplemente recuerdo al lector que de lo que se trata es que un usuario de telefonía celular no pague por recibir llamadas provenientes de una ciudad diferente a la propia, tal como ocurre hoy día.

Ya la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) ha emitido su dictamen final ante la SCT y le ha autorizado "continuar con las tramitaciones necesarias para la publicación del anteproyecto", aunque para ello planteó una serie de recomendaciones derivadas de las observaciones recibidas por parte de la industria, así como de la Comisión Federal de Competencia.

Sin embargo, el dictamen final no hizo referencia explícita al escrito enviado apenas unos días antes por parte de Axtel, Alestra, Avantel y Marcatel a la Cofemer y en el que se reiteraban sus legítimas preocupaciones por cuanto al súbito e importante aumento de las tarifas de larga distancia, pero, más aún, al efecto nocivo para el sistema telefónico en su conjunto por la distorsión tarifaria que existe entre lo que se cobra por concepto de interconexión a una red fija, y lo que se cobran entre sí las redes móviles.

Pues las preocupaciones de estas empresas prevalecen a pesar de las recomendaciones expresadas por la Cofemer y contenidas en su dictamen final. Y es que además del aumento estimado de 1.25 a 3.50 pesos por minuto al hacer una llamada de larga distancia nacional con destino a un teléfono celular, se teme que las empresas de telefonía móvil comiencen a cursar tráfico a través de sus redes a precios notoriamente inferiores a las que se cobran a las empresas de telefonía fija.

Me explico. Una telefónica móvil como Telcel cobra 1.71 pesos por minuto a Avantel, por ejemplo, por terminar una llamada proveniente de un usuario de ésta. A esa tarifa hay que sumarle lo que cobra Avantel por facturación y cobranza, lo cual nos lleva a una altísima tarifa de 2.25 pesos por minuto. Pero, si la misma Telcel recibe una llamada de un cliente de Iusacell, la tarifa en algunos de los paquetes para el usuario es de tan sólo un peso.

Así, como se puede ver, la tarifa que cobra una misma empresa por interconectar a otra red varía drásticamente si se trata de una empresa de telefonía fija o si es una de telefonía móvil. Y esa distorsión, precisamente, es la que puede alentar el llamado by pass , es decir, el utilizar la infraestructura y tecnología de telefonía celular para ofrecer el servicio de telefonía local a grandes corporativos, y que éstos al llamar a teléfonos celulares paguen, en lugar de 2.25 por minuto, sólo un peso, lo cual puede ser una buena noticia para el usuario pero es una práctica por demás desleal para las telefónicas. Y no es producto de la imaginación. Ya existe un producto de Telcel, llamado Telular, con estas características.

Es por ello, entre otras razones, que la entrada en vigor de "el que llama paga" a nivel nacional e internacional, con todas sus bondades, todavía enfrentará una férrea resistencia por parte de los operadores de larga distancia, hasta en tanto no se corrijan los problemas estructurales tarifarios.



El susto de la semana

La publicación en el Diario Oficial de la Federación , el pasado martes 7 de junio, del extracto de los títulos de concesión otorgados a Telmex por parte de la SCT para operar una red pública de telecomunicaciones y explotar diferentes frecuencias del espectro radioeléctrico en varias ciudades del país para prestar los servicios de telefonía básica, de larga distancia residencial, de telefonía pública, y para la transmisión de datos, generó una fuerte ola especulativa por cuanto se interpretó que, al no haberse contenido una prohibición explícita para prestar servicios de televisión, Telmex podría, en cualquier momento, solicitar que se le adicionara dicho servicio, burlando con ello la condición 1.9 de su título original, de 1990.

La verdad es que esa tesis no tiene fundamento pues los títulos recién otorgados a Telmex están relacionados con la aplicación del Fondo de Cobertura Social que fue licitado hace algunos meses por la SCT, para llegar a áreas de servicio con notorios niveles de marginación y en un ancho de banda (3.5 Mhz) insuficiente para pensar, siquiera, en añadirle el servicio de televisión. Además, la condición 1.9 en la que se establece la prohibición para Telmex, sigue en vigor en todos sus términos.

Pero como "al que con chocolate se quema hasta al yogur le sopla", cualquier signo visible de modificaciones al régimen de Telmex genera suspicacia y temor de que se le esté facilitando una nueva e indebida ventaja. De ahí que sería bien recomendable que la autoridad se comprometiera a hacer público cualquier proyecto de modificación al título de concesión de Telmex, pues es evidente que, en la especie, estamos frente a una regulación asimétrica que es de orden e interés públicos.



Diez años

El pasado 7 de junio se cumplieron los primeros 10 años de vida de la Ley Federal de Telecomunicaciones. A la distancia, sigo convencido de que se trata de una legislación de vanguardia y que apuesta por la convergencia y por la competencia. Sin duda es perfectible pero, sin duda también, susceptible de una aplicación más eficiente.

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