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Agenda Alternativa | Javier Lozano

Engaño y hartazgo



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Desde el pasado jueves por la tarde llamó poderosamente la atención la especie que comenzó a correr respecto de una supuesta modificación que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) había realizado en cuanto a las normas relacionadas c...

Lunes 31 de mayo de 2004

Engaño y hartazgo

Ante la ausencia de cosas relevantes se echa mano de mínimas modificaciones legales para hacerlas ver como algo extraordinario. Y mientras ello ocurre nuestra sociedad se acostumbra infamemente a su propio deterioro

Desde el pasado jueves por la tarde llamó poderosamente la atención la especie que comenzó a correr respecto de una supuesta modificación que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) había realizado en cuanto a las normas relacionadas con el tráfico internacional de llamadas telefónicas.

Hubo de todo. Fue desmedida la forma en que se expresaban los comentarios radiofónicos y las notas en las páginas de internet de los principales medios de comunicación y en los impresos del día siguiente: "Da Cofetel golpe a Telmex; facilitan operación telefónica al exterior (Reforma); Cofetel cambia las reglas, asestó un golpe a Telmex al dar a conocer que a partir de mañana las empresas de telefonía que ofrecen servicios de larga distancia internacional podrán realizar enlaces sin la intervención de Telmex (El Economista); operadores podrán interconectarse fuera de Telmex (Milenio); las operadoras internacionales ya no requerirán la interconexión con la red de la empresa que preside Carlos Slim Domit y podrán construir sus redes propias (EL UNIVERSAL)".

Al revisar cuidadosamente el Diario Oficial de la Federación del jueves 27 de mayo nos percatamos de que, en efecto, había sido publicada una modificación a las Reglas del servicio de larga distancia internacional (RLDI), concretamente al párrafo tercero de la séptima de las aludidas. Increíblemente, lo único que encontramos fue que la tan sonada y bienvenida reforma únicamente eximía DE un requisito por demás insignificante a las empresas de telefonía que pretendieran instalar y operar un puerto internacional para cursar tráfico de larga distancia internacional.

Así, el párrafo en comento ya no contiene como condición para obtener la autorización para instalar puertos internacionales de "estar al corriente en las obligaciones estipuladas en sus respectivos títulos de concesión".

Eso es todo. ¿Y qué significa todo esto? Pues nada. De cualquier suerte los concesionarios tienen que cumplir con lo que establece su concesión.

Desde hace ya más de cuatro años debieron haberse modificado las RLDI en cuanto a la exclusividad con que se negocia la tarifa de interconexión internacional, para eliminar el sistema del retorno proporcional y para permitir la telefonía por internet. Nada de esto ha ocurrido. Ah, pero eso sí, con una tímida e inútil modificación, reflejo fiel de la actitud y personalidad de la desfalleciente Cofetel, quisieron presumirlo ante los medios de comunicación y, por ende, ante la opinión pública, como un auténtico reformón. Y muchos lo creyeron y lo reprodujeron. Qué pena.

Pena porque la modificación que aquí se apunta no cambia la estructura, reglas y criterios que rigen la política del tráfico internacional; porque no trae el más mínimo beneficio para el consumidor; porque posterga la verdadera reforma ya comentada, misma que, por cierto, no precisa del Congreso para cobrar vida; porque se hizo un manejo tramposo de la información al no emitir boletín de prensa alguno con motivo de la publicación que nos ocupa y, sin embargo, se operó "en corto" y torpemente con algunos medios para hacerles creer que lo que estaba por aparecer al día siguiente era "la neta del planeta". No tienen vergüenza.

Ya el 17 de marzo pasado había la Cofetel expedido una modificación a las RLDI para simplificar el trámite de autorización para la autorización de los respectivos convenios de interconexión que los concesionarios del servicio de larga distancia quisieren celebrar con operadores del exterior. Ahí sí se publicó un boletín de prensa. Con todo, quedaba pendiente, como lo sigue estando, la verdadera reforma que permita liberalizar totalmente el tráfico internacional pues, con ello, además de aprovechar las nuevas tecnologías y facilitar la telefonía por internet, por ejemplo, las tarifas por el servicio se reducirían sustancialmente para los consumidores.

Es decir, pudieron haber hecho una sola reforma integrando el contenido de lo que verdaderamente está esperando el sector para presentarla como un todo. Pudieron hacer o dejar de hacer tantas cosas. Pero no ocurrió así.

Lo reprobable aquí es que, en un errático y perverso manejo de la comunicación social, quisieron hacer noticia a partir de un verdadero petardo.

Total que cuando se hace de la mediocridad y de la falsedad una forma de vida, pues resulta difícil exigir a un órgano del Estado, supuestamente encargado de promover inversiones, fomentar la competencia, regular al sector y vigilar su estricta observancia, el que cumpla cabalmente con su cometido. Y como en este país la rendición de cuentas se hace a contentillo, pues los de Cofetel están de plácemes.



¡Ya basta!

Sebastián (32) y Vicente Gutiérrez (29), Lizbeth Salinas (26) y Leticia Rodríguez (25), son apenas algunos de los recientes y reprobables casos en que se les arrebata la vida por disfrutar de la supuesta libertad de vivir en "la ciudad de la esperanza". Perdemos a diario la capacidad de asombro, la gente con virtudes ve frenado su desarrollo y felicidad por un puñado de criminales mientras que las autoridades supuestamente responsables del tema se desprenden de su tarea a cambio de la divisa política. No tienen madre.

Sirva este testimonio como uno de tantos miles que se suman a la voz de repudio e indignación por la inseguridad pública que azota a diario a nuestro país. Los casos de Sebastián, Vicente, Leticia y Guadalupe, aunados a los de las muertas de Juárez y a los de muchos otros que igualmente lastiman, son nuestra causa también. No nos dejemos.

Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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