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Agenda Alternativa | Javier Lozano

La expansión de Telmex



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Telmex es una compañía que ha sabido enfrentar con éxito los retos que se le han impuesto desde que se privatizó en 1990 y que, también, ha tenido la suficiente habilidad para aprovechar las oportunidades que se le han presentado en todos estos añ...

Lunes 03 de mayo de 2004

La expansión de Telmex

La buena marcha de Telmex y la conquista del mercado latinoamericano que ha emprendido se explican por su productividad y eficiencia pero, también por las rentas excesivas provenientes de competidores y consumidores

Telmex es una compañía que ha sabido enfrentar con éxito los retos que se le han impuesto desde que se privatizó en 1990 y que, también, ha tenido la suficiente habilidad para aprovechar las oportunidades que se le han presentado en todos estos años.

Y es que, aun cuestionando la pertinencia de haber privatizado la empresa como un solo bloque que incluía los servicios de telefonía local, larga distancia nacional e internacional, datos, telefonía pública y rural a nivel nacional, el título de concesión que se modificó en preparación para ese proceso de desincorporación fue cuidadosamente redactado, a fin de que se lograra, por un lado, la expansión de la planta telefónica, la digitalización de la red y la atención del rubro social del sector mientras que, por el otro, se programaba un ordenado y paulatino rebalanceo de tarifas para evitar ulteriores subsidios cruzados, y se preparaba el terreno para la apertura a la competencia e interoperabilidad de redes.

Es en ese tenor que Telmex ha invertido alrededor de 30 mil millones de dólares desde su privatización y digitalizado a 100% su red, terminó ya con el proceso de rebalanceo tarifario y consolidó su permanencia en los distintos mercados en que participa. Y si bien ha disminuido el ritmo de sus inversiones en el país, la empresa ha anunciado que invertirá 53% más, en 2004, que lo observado el año pasado. Esto tiene una buena explicación en el nivel de inversiones observado por parte de sus competidores quienes, desgastados por el impulso inicial de la apertura y por la caída del sector a nivel global en los últimos años, han preferido caminar con cautela cuando no, de plano, abandonar el barco e irse a otro lado, como sucedió con Vodafone y Verizon.

Nadie, en su sano juicio, puede cuestionar el profesionalismo y capacidad con que se ha dirigido a la empresa en todos estos años. Nadie, tampoco, podría poner en tela de juicio la manera en que ha sabido adaptarse al entorno hasta el punto de convertirse en el factor determinante del mismo. Más aún, el reciente anuncio del relevo generacional en la presidencia del consejo de la empresa entre Carlos Slim Helú y su talentoso hijo Carlos Slim Domit, se inscribe en la lógica de una transición ordenada que no provocó la más mínima inquietud en los mercados.

Y si bien existen muchos aspectos en que es evidente aún la falta de concreción del proceso de apertura a la competencia en México en el sector de las telecomunicaciones, debe ubicarse en la pasividad de las autoridades la explicación de ello y no tanto en el natural apetito de rentabilidad de Telmex.

En su momento, se exigió de la telefónica la consolidación de áreas locales, la ejecución de los llamados proyectos especiales para hacer posible la interconexión con los nuevos entrantes, la migración de la numeración para permitir la ampliación de series para el servicio local, la separación contable, la introducción de la modalidad "el que llama paga" en la telefonía celular, una pausa en el proceso de incremento de las tarifas al estallar la crisis económica en 1995, la determinación de precios mínimos y máximos en su canasta de servicios básicos y la disminución paulatina de las tarifas y condiciones de acceso a recursos esenciales por parte de sus competidores.

Todo ello, huelga decir, se hizo con los instrumentos legales existentes y hoy prevalecientes, con la misma administración de la empresa que conocemos y, aunque en ocasiones recurrió a los tribunales para defender sus intereses, en la gran mayoría de los casos estas actuaciones derivaron de procesos de negociación y acercamiento con competidores y autoridades. Hoy vemos que Telmex logró convencer a la Corte Federal de Quiebras de Nueva York de la pertinencia de que MCI le vendiera su participación en Embratel (Brasil) por un precio de 400 millones de dólares, inferior incluso al que el consorcio Calais había ofrecido en forma hostil para quedarse con el control de la empresa brasileña.

Y a ello se suma la adquisición de AT&T Latinoamérica, la compra de Techtel en Argentina y otras operaciones más en Perú y Chile, que se suman a la presencia que se tenía en otros países de la región.

Su reciente informe de resultados para el primer trimestre del 2004 muestra un crecimiento notable en los servicios de acceso a Internet (23.3%), en el rubro de datos (22.6%) y, de manera destacada, en los ingresos por el tráfico internacional entrante (66.6%). Su utilidad neta del trimestre fue de casi 6% al tiempo que llevó al cabo la recompra de un 1.5% más de sus propias acciones.

Así, la tendencia a la alza de Telmex seguramente continuará gracias a la productividad de directivos y trabajadores de la empresa pero, también, debido a la actitud de las autoridades de la SCT y de Cofetel, quienes no han sabido o no han querido aplicar con rigor las disposiciones legales vigentes. En la combinación de cargos de acceso a sus competidores que no bajan (precios de reventa y de interconexión, por ejemplo) y tarifas al público que no se revisan (cargo de 60 centavos por minuto al llamar a un celular, además del cargo de acceso por servicio medido, entre otros) se inscribe el financiamiento silencioso que permite esta notable expansión de la empresa a nivel global. Como mexicanos es motivo de orgullo pero, como consumidores, es razón de preocupación.

Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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