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Lunes 02 de junio de 2003

La Cumbre

Pocos temas podrían unir tanto a los mexicanos como la imperiosa necesidad de integrarnos a la sociedad de la información. Ya viene la Cumbre Mundial de jefes de Estado y de gobierno sobre el tema y México debe hacer su tarea y jugar un papel digno
La semana pasada se celebró en la ciudad de México la VI Conferencia Internacional "El Reto de México ante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información", auspiciada por la Fundación Konrad Adenauer, la UNESCO, la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado; la Universidad Autónoma Metropolitana; la Universidad Iberoamericana y la Asociación Mexicana de Derecho a la Información.

Cada año este mismo grupo de instituciones realiza conferencias similares a la referida, aunque en esta ocasión el motivo que les animó es particularmente relevante y trascendente. Más allá de algunas particularidades que no permitieron que se cumpliera a cabalidad con el propósito del encuentro como lo fue -al menos en el pánel al que se me invitó a participar- la notoria ausencia de legisladores; la mala conducción de la mesa por parte de su coordinadora; los juicios un tanto temerarios de Scott Robinson (UAM), y la inexplicable ausencia del Presidente de Cofetel, Jorge Arredondo, a pesar de haber sido invitado y anunciado con toda oportunidad, el hecho mismo de que se haya convocado a discutir a empresarios, académicos, sociedad civil, autoridades y legisladores sobre el papel que México ha de adoptar en la próxima cumbre mundial sobre la materia, es motivo de beneplácito.

¿Qué es la sociedad de la información? ¿En qué consiste la famosa cumbre y cuándo se desarrollará? ¿Qué se espera de todo esto? Bueno, pues son éstas algunas de las preguntas que se abordaron en la Conferencia y cuyas respuestas, integradas en la memoria de la misma, habrán de hacerse llegar al gobierno federal y al Congreso de la Unión.

La historia es como sigue. La Asamblea General de la ONU decidió convocar a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información que se celebrará en dos fechas: del 10 al 12 de diciembre de 2003 en Ginebra, y en noviembre del 2005 en Túnez. El objetivo de la cumbre es el de "desarrollar un entendimiento y una visión comunes de la Sociedad de la Información y elaborar un plan de acción estratégico que permita llevar a la práctica dicha visión a partir de un desarrollo concertado".

La Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas acordó así que la de la Sociedad de la Información tuviese, también, el carácter de cumbre formal a nivel de jefes de Estado y de gobierno y ha invitado a todo tipo de organizaciones e instituciones gubernamentales y no gubernamentales, así como a la sociedad civil en su conjunto, a participar en forma activa y efectiva en la preparación de esta esperanzadora reunión.

Hablar de la sociedad de la información en nuestros días es como hablar, en su momento, de la sociedad agrícola o de la era industrial. Esto es, el signo distintivo del nuevo siglo y de finales del anterior es el de la compactación del mundo, por así llamarle. Las fronteras se han desvanecido, los tiempos se han cortado y el conocimiento ronda por todos lados.

Los procesos de integración de mercados, la liberalización de las economías y la globalización en la forma de ser e interactuar de los pueblos hoy caracteriza el quehacer de estados, gobiernos, sociedades e individuos. Hablar de globalización es ya lugar común y, sin embargo, los retos que impuso ese inevitable fenómeno no están siendo, ni con mucho, atendidos como se debiera.

La esencia de la llamada sociedad de la información es, justamente, el acceso a la información y al conocimiento. Esto parte de la base de que, en un esquema de libertades, lo más importante que tiene un individuo para su desarrollo integral es el conocimiento. La competitividad de los países, asimismo, depende en buena medida del nivel educativo y de la preparación y capacitación de sus profesionistas, empresarios y trabajadores. Todo este cúmulo de información que se requiere para el desarrollo de las naciones y de los individuos están asociados íntimamente con esa información y con ese conocimiento.

El debate se centra, ahora, no en la discusión sobre la pertinencia de brindar el acceso a la llamada sociedad de la información sino en el cómo, cuando, a cargo de quién y para qué. De ahí que la próxima cumbre habrá de servir para ese propósito fundamental de armonizar políticas públicas, mecanismos e instrumentos, intercambios de experiencias y métodos de evaluación.

En nuestro país se puede válida y penosamente afirmar que lo que nos caracteriza como sociedad es que tenemos una auténtica brecha digital. Esto quiere decir que mientras muy pocos pueden gozar de los beneficios de estar permanentemente conectados a la red, la gran mayoría no sabe, siquiera, cómo hacer una llamada telefónica. Es, en otras palabras, una expresión más de la pobreza, la desigualdad, la marginación y la injusticia social que padecemos.

Con políticas públicas adecuadas, de largo plazo, de Estado y no de gobierno; con empresas sensibles e imaginativas, con estudiosos y académicos que observen lo que pasa en el resto del mundo y propongan fórmulas aplicables a nuestro país y, sobre todo, por encima de todo, con un responsable sentido y convicción de que México debe incorporarse desde ya a esa sociedad de la información.

Obviamente por la importancia del tema y la cercanía de esa cumbre mundial, es que estaremos empeñados en los próximos meses en discutir y proponer - en lo individual y través del IDET- ideas que contribuyan a que la posición de México en esa cumbre sea digna y visionaria.

* El autor es Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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