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Agenda Alternativa | Javier Lozano



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Lunes 17 de marzo de 2003

¿Hay alguien ahí?


Los precios de la telefonía en México son de los más altos en el mundo. Para colmo, la autoridad no sólo no lo controla sino que lo disimula. Y luego dicen que la baja teledensidad es un problema del modelo seguido en la apertura

Últimamente se ha puesto de moda el cuestionar al modelo de apertura a la libre competencia en el sector de las telecomunicaciones, especialmente en cuanto al supuesto yerro de no haber exigido a los nuevos entrantes que asumieran compromisos de acceso local e infraestructura. Explican quienes defienden esa tesis que ésa es la verdadera razón por la que la teledensidad en el país no crece. Vaya diagnóstico ramplón.

Hay que decir, por principio de cuentas, que la Ley Federal de Telecomunicaciones no faculta a la autoridad a limitar el número de participantes en un mercado, ni a imponer mínimos de inversión ni, tampoco, de áreas específicas de cobertura o acceso. Tampoco le faculta para dirigir o controlar precios, excepción hecha para el caso de Telmex, la cual está obligada por su título de concesión a seguir una fórmula de tarifas en la llamada canasta de servicios básicos que tienda, constantemente, a reducir éstos en beneficio del consumidor.

Es precisamente en el tema de precios de Telmex que, en este mismo espacio señalé, el pasado 6 de enero, lo siguiente: "Sería una asombrosa casualidad el que el llamado brinco inicial fuera igual a cero, y que el factor de productividad se fijara en un nivel idéntico al de la inflación esperada. Con ello, caeríamos exactamente en el anuncio que hizo Telmex hace ya tres meses respecto de su decisión unilateral de congelar tarifas por segundo año consecutivo. Por ello es que la transparencia de dicho proceso obliga a conocer la opinión de los tres expertos convocados respecto del factor de productividad y el análisi que concluye con el aludido brinco inicial. Con suerte y en lugar de congelamiento, debiera ser reducción nominal (y no sólo en términos reales) de tarifas".

Bueno, pues ¿qué creen que fue lo que pasó? ¡Bingo! Le pegaron seco al pronóstico y la Cofetel resolvió, un mes después de aquel 6 de enero que el famoso "brinco inicial" sería igual a cero y que el factor de productividad quedaría en tres por ciento. ¿Mera coincidencia? Quizás. Lo peor del caso es que, para variar, en un magro y confuso comunicado desplegado en su página web, la Cofetel afirma que "como resultado de los trabajos de los expertos de la Cofetel y de Telmex y de la recomendación unánime de tres especialistas internacionales, la Comisión resolvió?".

¿De veras se consultó a los expertos internacionales sobre el nivel inicial de precios, o sea, sobre el "brinco inicial"? ¿Y, en todo caso, es cierto que los tres especialistas se pronunciaron unánimemente? ¿Y por qué el comisionado Abel Hibert en entrevista con Araceli Muñoz en Milenio Diario afirmó que efectivamente los expertos habían opinado sobre ambos conceptos? ¿Y por qué después, en entrevista con María Osterroth en Reforma dijo que sólo había recogido la opinión de uno de ellos (NERA)? ¿Y entonces por qué se afirma lo que se afirma en el comunicado de Cofetel? Aquí es evidente que alguien miente pues es la hora que no se sabe cómo fue que los expertos internacionales que fueron convocados en términos del último párrafo de la condición 6.7 del título de concesión de Telmex se pronunciaron respecto de las tarifas para los años del 2003 al 2006 y si en verdad opinaron sobre el "brinco inicial" de las tarifas o únicamente sobre el factor de productividad, con lo cual se habría violado lo dispuesto por el propio título de concesión y, sobre todo, se estaría engañando a la opinión pública con un comunicado que, a todas luces, no precisa en realidad lo sucedido.

Sería bueno que las tres firmas que fungieron como expertos (National Economic Research Associates, Halprin Temple y LECG Economic Finance) revelaran cuál fue la encomienda recibida y si ellos emitieron alguna opinión unánime, como se dijo, sobre todo el tema de las tarifas. No en balde el estupendo reportaje de Alberto Barrientos y José Manuel López en Reforma (11 de marzo), basado en información de Bear Stearns, da cuenta de cómo Telmex mantiene el más alto nivel tarifario entre las empresas comparables en toda américa latina para el mismo tipo de servicios. Sólo téngase en cuenta que cada punto porcentual de la llamada "canasta de servicios básicos" de Telmex, es decir, sujeta a control, vale aproximadamente 90 millones de dólares al año, mismos que pagamos todos los consumidores. Así, al no mover a la baja su nivel de precios en el "brinco inicial" lo único que hizo la autoridad, fue empatar milagrosamente con el muy anticipado anuncio de Telmex en cuanto a su aplaudido congelamiento de precios, y suponer que los cálculos previstos hace cuatro años fueron exactos, impecables, en cuanto a paridad cambiaria, inflación, volumen de servicios y precios de tecnología.

Así, mientras los precios por instalación, renta mensual y servicio medido sigan a esos niveles, y en tanto Telmex siga liderando el mercado local, la teledensidad no crecerá más, y desde luego que no será tampoco mediante la imposición de obligaciones adicionales a los títulos de concesión de los nuevos entrantes como este indicador se elevará como algunos suponen. En conclusión: ni es el modelo de apertura la causa de que no crezca la teledensidad, ni Telmex es un benefactor de la sociedad ni la autoridad está diciendo la verdad. Lo que es más, pretendieron hacer de una oscura decisión una buena noticia para el consumidor el cual, atónito, pregunta a Cofetel, a Profeco y a la Comisión Federal de Competencia: ¿hay alguién ahí?

El autor es Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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