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Agenda Alternativa | Javier Lozano



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Lunes 10 de marzo de 2003


Lo dicho: también en la Unión Europea se siguen adoptando medidas para fortalecer el esquema de competencia en el sector de las telecomunicaciones mientras que aquí, en México, hasta salimos reprobados


Al igual que para el caso concreto de España, la Unión Europea ha tomado, en las últimas semanas, una serie de nuevas medidas que tienden a fortalecer su esquema de competencia en el sector de las telecomunicaciones. Así, mediante la Recomendación de Bruselas, emitida en esta ciudad el pasado 11 de febrero, la Comisión de las Comunidades Europeas (la Comisión Europea), se refiere a los mercados pertinentes de productos y servicios dentro del sector que pueden ser objeto de regulación "ex ante". Trataré de explicarlo.

Como parte de los acuerdos que han dado forma y vida a la Comunidad Europea, fue expedida la Directiva 2002/21/CE por parte del Parlamento Europeo y del Consejo, la cual se conoce como la "Directiva Marco", misma que establece un marco regulador común para los países que forman parte del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea, en cuanto a las redes y los servicios de comunicaciones electrónicas. A esa Directiva hay que sumar otras dos, la 19 y la 22 que aluden a los principales aspectos relacionados con la prestación de los servicios, la convergencia de éstos, su interconexión, su cobertura social y los derechos de los consumidores. Se trata, pues, de la regulación base para una interoperabilidad común entre los miembros de la Unión Europea.

Algo que es realmente destacado es el hecho de que la Comisión Europea ha considerado siempre que la regulación es un mal necesario. Esto es, parte de la base de que la competencia es buena y, por ende, digna de ser promovida y celosamente vigilada. Su principio es tan simple como esto: "tanta regulación como sea necesaria, y tanta libertad como sea posible". Es misión de quienes están al frente de estas políticas comunes, el evaluar cuándo y dónde se requiere de una mayor presencia del regulador para fortalecer el modelo de competencia, quedando en manos de cada país y cada regulador el diseño y la naturaleza de sus reglas estrictamente internas. Por ello es que se habla de una regulación "ex ante", es decir, preventiva, y que ha de referirse exclusivamente en aquellos casos en que la competencia enfrente obstáculos presentes o que sean previsibles.

Es precisamente en congruencia con estos principios que la Recomendación de Bruselas expedida por la Comisión Europea reconoce que existen algunos segmentos dentro del sector donde el grado de competencia no es aún el deseable. Así, este ejecutivo comunitario ha destacado 18 mercados a ser regulados, mientras que desde 1997- sólo se hablaba de cuatro mercados relevantes: telefonía fija, telefonía móvil, interconexión y la renta de circuitos. Ahora, con esta nueva Recomendación, se observan dos grandes divisiones: los mercados que tienen que ver con el consumidor final y aquellos que se refieren a los operadores como consumidores entre sí. Destacan entre los 18 mercados identificados por esta nueva Recomendación de Bruselas los de la desagregación de la red del usuario final para la prestación de servicios en banda ancha, la originación y terminación de llamadas y el tránsito interurbano.

Son tres los criterios que rigen la política que define la Recomendación de Bruselas para que los países miembros puedan dictar nuevas reglas en los citados mercados: 1) Que existan obstáculos "considerables y no transitorios" a la entrada de nuevos operadores; 2) Que no han de considerarse como mercados regulables aquellos en que sea previsible una competencia "dinámica" en el mediano y largo plazo, aunque en un inicio no se esté experimentando una competencia efectiva; y, 3) Que se debe evaluar si la legislación interna en materia de competencia para cada caso es la adecuada pues solamente en caso contrario se justificaría una regulación adicional.

En congruencia con el principio de tener la menor regulación posible en el sector, la Comisión Europea ha definido que así como identificó a estos 18 mercados como regulables, se tendrá que hacer una serie de revisiones en el tiempo para evaluar los resultados y, con ello, intentar despojarse de la regulación adicional tan pronto como sea pertinente (la primera de las revisiones será el 30 de junio del 2004).

Por último, es destacable que si bien la Comisión Europea ha identificado las áreas donde se debe trabajar más duro en el ámbito regulatorio, se deja a las llamadas "Autoridades Nacionales de Regulación" la responsabilidad de precisar cómo es que habrán de hacerlo en sus respectivos países, aunque se les señala como criterio el que las medidas que adopten sean "proporcionadas" (sic), justificadas y acordes con los objetivos de la Directiva Marco".

Se ha establecido que antes del 25 de julio de este mismo año han de ser recogidas en las respectivas legislaciones nacionales de los estados miembros de la Unión, las medidas procedentes para hacer efectiva la Recomendación de Bruselas para fortalecer la competencia en el sector de las telecomunicaciones.

Cabe mencionar que esta Recomendación fue sometida, previamente, a consulta pública.

Y mientras todo esto sucede por los rumbos del viejo continente, el más reciente análisis de Pyramid Research (www.pyramidresearch.com) elaborado por Gabriela Baez y relativo al mercado de las telecomunicaciones en México, califica al trabajo de Cofetel con 1.98, en una escala del 1 al 4, o sea, reprobada, y además la compara desfavorablemente con sus homólogas de Venezuela y Perú.

Ah, y que conste que bajo los mismos criterios, la calificación que tenía Cofetel en el año de 1999 era de 2.30. En una palabra: "backwards".

El autor es Presidente del Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones, A.C.

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