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Agenda Alternativa | Javier Lozano



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Lunes 03 de febrero de 2003

Una de dos

No salen de una y entran a otra. Por errores u omisiones en su política (si es que existe) de comunicación social, el sector Comunicaciones y Transportes se vuelve a enfrentar a severos cuestionamientos en su proceder. Así, hasta las cosas buenas parecen malas

Gobernar es comunicar. No podría entenderse el ejercicio de gobierno, en tiempos actuales, sin echar mano de la comunicación social, instrumento éste fundamental, en el quehacer público que, cual sombra, ha de acompañar cada una de las decisiones trascendentes que se adopten desde la cúpula del poder. Insisto: gobernar es comunicar.

No debe, empero, entenderse a la comunicación como el efecto mediático de la virtualización de la realidad. No puede tampoco inventarse, a través de los medios, un hecho que no es, ni tampoco engañarse por siempre al público objetivo. En el sector Comunicaciones y Transportes ha prevalecido, a lo largo de esta administración, una política si así se le puede llamar de distanciamiento con los medios de comunicación. Se dice, a veces, que se trata del perfil mismo de los funcionarios que no son dados a los reflectores ni al protagonismo. Trasciende, por otra parte, que es instrucción "desde arriba" el no hablar con la prensa ni hacer declaración pública alguna. Se comenta, asimismo, que lo importante son los resultados y no "la nota", y que, además, todo resulta inútil, pues los medios se encargan de destacar aspectos irrelevantes y de hacer escarnio de los yerros del gobernante: falso.

II Y es falso porque: 1. Les guste o no, los medios están ahí para reportar el acontecer diario. Lo único que piden es información, pues de eso trata su responsabilidad.

2. Los vacíos de información que se generan desde el gobierno, alguien más los termina por ocupar. 3. Lo que los medios reportan es lo que ven o lo que el gobierno provoca que vean. Es decir, no se vale enojarse con el espejo, porque refleja un objeto no deseado.

4. En un régimen democrático, donde además está en juego el uso y aprovechamiento de bienes o servicios que impactan a toda una sociedad, la transparencia en la toma de decisiones obliga al gobernante a explicar su proceder.

5. Tan importante es el saber tomar una decisión bien y a tiempo como el saber comunicarlo inteligente y oportunamente.

Caben todas estas reflexiones porque, a últimas fechas, lo único que se sabe en el sector de las telecomunicaciones más allá de inauguraciones de e-México y cosas por el estilo es por dichos, rumores o filtraciones en la prensa, mas no por una política articulada, pensada, dirigida y supervisada en cuanto a comunicación social se refiere.

Vimos ya cómo el proceder del gobierno causó graves estragos en su imagen y credibilidad, por la errática, cuando no ausente, estrategia de comunicación, seguida en el conflicto de las televisoras. Mucho de lo que sucedió fue sustancia, pero otro tanto tuvo que ver con la forma de operar la comunicación. Por lo pronto ya tenemos dos nuevos temas que, gracias a la nula información oficial, comienzan a generar todo tipo de dudas, rumores y suspicacia. Uno de ellos, relacionado con el reciente otorgamiento de una concesión de red pública de telecomunicaciones interestatal a Telcel que no tendría nada de reprochable por sí misma y, otro, vinculado con la integración del pleno de la Cofetel.

La autoridad ha preferido que proliferen los cuestionamientos, en lugar de acallarlos de una vez por todas, con información precisa y oportuna. Qué más da, han de pensar los responsables de las respectivas áreas. Total, que aquí no pasa nada y todos han sido contratados por seis años, hagan lo que hagan o dejen de hacer lo que sea. Sí, nada más que no deben olvidar que muy pronto tendrán que abrir al escrutinio público todos estos expedientes, gracias a la nueva Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental y, entonces, lo que no quisieron informar en su momento, lo tendrán que enfrentar como un severo y formal cuestionamiento.

Así, aquí van unas cuantas preguntas, concediendo desde luego, el beneficio de la duda a la autoridad: 1. ¿Por qué otorgar una concesión tan importante a Telcel, a finales de diciembre, casi en vacaciones, y sin conferencia o boletín de prensa de por medio? ¿De plano, lo vieron como algo tan irrelevante?

2. ¿Se requería o no el dictamen favorable de la Comisión Federal de Competencia, en términos de la prórroga al título de concesión de Telcel, para la región 9, para poder prestar servicios adicionales a los comprendidos en dicha concesión?

3. ¿En verdad se obtuvo de Cofetel opinión favorable para esa nueva concesión a Telcel, o fue una mera opinión?

4. ¿Sabían de todo ello las autoridades de la SCT, al momento de aprobar la solicitud de Telcel y, por ello, optaron por el otorgamiento de un nuevo título de concesión, para evadir dichos requisitos?

5. ¿Cómo hicieron para salvar el requisito que establece el Decreto de Creación de Cofetel, para nombrar a la licenciada Clara Luz Álvarez González de Castilla (quien merece el respeto unánime), como comisionada sin "haberse desempeñado en forma destacada en cuestiones profesionales de servicio público o académicas, relacionadas con el sector telecomunicaciones", a que se refiere el artículo cuarto, fracción II de dicho decreto?

6. ¿Cómo es que se pudo resolver el absurdo veto que impuso Secodam al ingeniero José Luis Muñoz Balvanera, comisionado técnico de la Cofetel, para conocer de asuntos vinculados con Telmex?

Son estas preguntas que surgen ante la ausencia de información oficial. Así, hasta las cosas buenas parecen malas. Una de dos: o las respuestas son incómodas o quienes las deben contestar son ineptos. En todo caso, es una pena. Ya volveremos a estos temas, junto con otros dos, que también brillan por su nula transparencia.

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