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Poca agua para subsistir los próximos 20 años

Liliana Alcántara| El Universal
Jueves 10 de septiembre de 2009
Para especialistas, las principales causas de la actual escasez del líquido son el crecimiento poblacional y el desordenado desarrollo urbano de la Zona Metropolitana del Valle de México. La ciudad que se edificó sobre una laguna ahora es un territorio con mantos freáticos sobreexplotados y ríos convertidos en caudales de aguas negras

 

 

(Quinta de siete partes)

El agua es un elemento que figura en el Escudo Nacional y comenzó a agotarse desde hace 50 años. La que había se derrochó; la que aún existe se pierde en fugas y la que es posible rescatar se deja escapar por las coladeras. Las consecuencias están a la vista y en 20 años, según las proyecciones del gobierno federal, el país tendrá que sostenerse con un nivel “grave” de escasez.

En la actualidad este recurso es insuficiente para abastecer a toda la población, pues 12 millones de mexicanos no tienen acceso a ella.

Los analistas consideran que el crecimiento poblacional y el desordenado desarrollo urbano redujeron su disponibilidad.

En 1950 había 17 mil 742 metros cúbicos de agua por habitante por año. Ahora sólo hay 4 mil 427 metros cúbicos. En 2030, el centro y norte del país —sobre todo, el Distrito Federal y área metropolitana— tendrán que sobrevivir con mil metros cúbicos. Del agua que hay disponible para usarse en el campo, los hogares y centros de trabajo, 51% se va para nunca volver. Se pierde en fugas.

Además, el líquido que se obtiene de manera natural también sufrió estragos. Por el territorio nacional cruzan 718 cuencas hidrográficas, entre ríos, lagos y lagunas, pero 75% de ellos están contaminados. En el México subterráneo hay 653 acuíferos que abastecen de líquido a 75% de la población, a 61% de la industria y a 33% de la agricultura, pero 104 de ellos agonizan porque están sobreexplotados. Esos acuíferos son recargados por bosques y selvas. Sin embargo, en los últimos 20 años se ha perdido 58% de los bosques y sólo se conserva 2% de las selvas.

Ante el agotamiento de este recurso, los países desarrollados como Inglaterra, Francia y Suecia han optado por la captación de agua de lluvia, así como por el tratamiento de aguas residuales para su reuso. Pero en México, el agua de lluvia se pierde en coladeras y sólo 40.5% del agua residual es tratada. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) señala que los gobiernos municipales y estatales no invierten en la construcción de plantas de tratamiento porque no son obras vistosas o electoreras.

Las primeras guerras

Así como la escasez de agua ya no es un tema del futuro, los conflictos por ésta tampoco.

En Morelos, los habitantes de Tetela del Volcán y Hueyapan se disputan la pertenencia de los manantiales Ahueyoca y Poleo desde 1984, y a su regional guerra por el agua se le atribuye la muerte de un hombre. En ese año, el Tribunal Agrario determinó que el territorio por donde cruzan esos cuerpos de agua pertenece a Hueyapan, pero pese a la resolución, los pobladores de Tetela del Volcán insisten en que ellos son los únicos dueños y destrozaron la tubería a través de la cual se surte de agua a la primera comunidad.

En medio de la disputa, hace seis meses fue asesinado Efraín Soberanis por hombres encapuchados, un día antes de que rindiera protesta como representante de la comunidad nahua de Hueyapan. Su cargo lo asumiría ante la renuncia del anterior delegado municipal, Ofelio Anzures.

Noé Ramírez, comisario ejidal de Hueyapan, señaló, sobre este homicidio, que: “No podemos aclarar si eran de Tetela del Volcán, pero sí sospechamos que este asesinato fue por el problema que tenemos con los teteleños por el agua”.

Hace tres semanas, la tensión regresó a esta zona del estado de México, cuando pobladores de Tetela del Volcán bloquearon los accesos a la cabecera municipal para demandar a los gobiernos estatal y federal que se negocie el suministro de agua de manera proporcional.

Alberto Campos, investigador en Hidrología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señala que quizá en los próximos años las disputas por el líquido se dividan entre el norte y sur del país, ya que la disponibilidad del agua entre ambas regiones es desigual.

En el norte hay más habitantes y menos agua y en el sur hay disponibilidad del líquido y menos población. Las lluvias, incluso, varían entre las dos regiones. En Baja California llueven en promedio 199 milímetros de agua por año. En Tabasco, llueven 2 mil 588 milímetros agua por año.

Datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) señalan que en el centro y norte del país está 77% de la población y sólo dispone de 31% de agua. En el sureste vive 23% de los habitantes, pero tienen 69% del agua.

La disputa con Estados Unidos

El 25% del agua de la que dispone el país está contenida principalmente en ríos, lagos y lagunas.

México, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, cuenta con una red hidrográfica de 633 mil kilómetros donde destacan 50 ríos que cubren 65% del territorio nacional. Esa riqueza, que se divide en cinco cuencas, también se agota.

Un ejemplo de ellos es la cuenca del Río Bravo, 51% de la cual está de lado de Estados Unidos. El estudio “El agua en México: lo que todas y todos debemos saber”, elaborado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental y Presencia Ciudadana Mexicana, advierten que la escasez del agua en esta cuenca ha generado diferencias entre México y Estados Unidos, pues de lado mexicano el crecimiento demográfico —7% anual— ha provocado una fuerte presión sobre el agua y una consecuente y prolongada sequía en los últimos 10 años.

Pero además, agrega, 75% de los cuerpos de agua están contaminados en algún grado debido a las filtraciones de aguas residuales provenientes de la industria, principalmente.

Drenajes gigantes

Sin embargo, para Eugenio Barrios, director del programa de cuencas del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), “los ríos se han convertido en drenajes. Incluso, desde la definición hay un apartado en la Ley de Aguas Nacionales donde se define a los caudales como cuerpos receptores de descargas de aguas residuales. Y al final eso también merma la disponibilidad del agua. Un río con aguas residuales es un río que ya no sirve”.

La investigación del Centro Mexicano de Derecho Ambiental señala también que los bosques y las selvas son fabricantes naturales de agua, pero su vida corre peligro, pues México tiene el quinto lugar a nivel mundial de deforestación, lo que repercute en la disponibilidad natural del líquido y en una mayor incidencia de desastres naturales.

“Ante eventos hidrometeorológicos adversos, como huracanes y sequías, la falta de bosques propicia que ocurran inundaciones y desgajamientos de tierras, lo que ocasiona graves pérdidas de vidas humanas, económicas y ambientales”, añade el estudio del Cemda. Este problema, dice el hidrólogo Alberto Campos, se debe a que bosques y selvas representan una barrera de contención ante fenómenos naturales, “pero si poco a poco vemos cómo se depredan, pues el impacto de los huracanes será mayor”.

La crisis subterránea

El 75% del agua que se consume en el país proviene del subsuelo y se extrae de los mantos acuíferos. En el país existen 653 acuíferos y 104 se están agotando, pues se extrae más de la que se recarga de manera natural. Además, 17 de ellos están tan explotados que se han formado fisuras a través de las cuales se filtra agua salada.

En Baja California Sur ya hay intrusión marina en sus acuíferos, por lo que la Secretaría de Salud de la entidad estudia las consecuencias que puede tener entre sus habitantes el consumo de agua salada, aunque en principio, se sabe que la sal aumenta la presión arterial y puede detonar enfermedades cardiovasculares.

En agosto pasado, la Conagua publicó las Normas Oficiales Mexicanas 014 y 015 para la recarga artificial de los acuíferos con agua residual tratada y pluvial por ser la principal fuente de abastecimiento en las ciudades.

En la Comarca Lagunera, en Coahuila, la sobreexplotación de los mantos acuíferos ha ocasionado la presencia de arsénico, debido a la profundidad de la que se extrae el agua.

La organización civil Encuentro Ciudadano Lagunero en Defensa del Agua alertó que entre 2007 y 2008 los niveles de arsénico aumentaron 18% y también se incrementó de 15 a 21 el número de pozos donde se observa la presencia de este metal.

Miguel Valdés, integrante de la organización, asegura que la presencia de arsénico en el agua está asociado con la elevada prevalencia de casos de lesiones en la piel y cáncer entre la población.

El líquido que se va

El 75% de esa agua es empleada en actividades agrícolas, 22% es de uso doméstico y 3% restante, por la industria y, de acuerdo con el estudio del Cemda, 51% de esa agua se pierde en fugas debido al uso de métodos ineficaces de riesgo y a viejas y deterioradas infraestructuras de suministro de agua potable. “Al desperdicio del agua en el sector agrícola se suma la falta de mantenimiento de las redes de distribución de agua potable hacia las principales ciudades del país donde se pierde 40% del agua por las fugas en las tuberías”, advierte el documento.

“La falta de inversión en infraestructura por parte de los gobiernos estatales y municipales es, en parte, la responsable de la escasez del líquido en las ciudades porque del agua de la que se disponía, la mayor parte se ha ido en fugas”, destaca el hidrólogo Alberto Campos.

De problema a la supervivencia

En 15 años, según el Consejo Nacional de Población (Conapo), de mantenerse las tasas actuales de crecimiento demográfico, vivirán en el país 141 millones de mexicanos.

El Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable estima que para 2020 la demanda de agua aumentará de 73 a 100 kilómetros cúbicos por segundo.

El estudio del Cemda advierte que “la disponibilidad de agua por habitante tiende a reducirse notoriamente en los próximos 20 años y se volverá definitivamente crítica. Esto quiere decir que bastará una generación más para que el agua deje de ser un problema y se convierta en un asunto estratégico de supervivencia”.

Datos del Sistema Nacional de Información del Agua informan que para 2030 algunas regiones hidrológicas, como la península de Baja California y el valle de México, tendrán una grave escasez del líquido, pues sólo dispondrán de 100 metros cúbicos por habitante por año.

Búsqueda de alternativas

Ante este panorama, hay alternativas como el tratamiento de aguas residuales para su reuso y la captación y aprovechamiento de agua de lluvia.

Roberto Contreras, gerente de potabilización y tratamiento de la Conagua, indica que en el país hay mil 836 plantas donde se trata 40.5% del agua residual que se genera en el país y agrega que al final de la administración la meta es tratar 60%. Explica que el agua tratada se usa para riego de parques y jardines en las ciudades, pero se pretende extender su uso para la recarga de los mantos acuíferos y la agricultura.

Señala, que en este rubro es donde aún algunas autoridades estatales y municipales dirigen menos recur sos pues no son obras “vistosas que causen méritos”. Hay ciudades, asegura, como Hermosillo, Sonora, que a pesar de que son tierras áridas, aún no tienen plantas de tratamiento. Dice que hay déficit en las redes de alcantarillado y en los colectores de agua residual, así como algunas dificultades en el mantenimiento, pues en algunos casos se emplea tecnología y la reparación de los equipos resulta más costosa que la operación.

Con el fin de evitar que la lluvia se pierda en las coladeras, el funcionario dice que en el lago de Texcoco se pondrá en marcha un sistema de captación de agua pluvial para recargar acuíferos.

 



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