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Influenza revive miedo y protección

Alberto Cuenca| El Universal
Domingo 26 de julio de 2009
El GDF proyecta no suspender todas las actividades en la ciudad como en la pasada contingencia; sus esfuerzos para contrarrestar el virus serán focalizados. En el Metro preparan gel y cámaras tomográficas que miden la temperatura de los pasajeros, mientras restaurantes temen más pérdidas por un eventual cierre

alberto.cuenca@eluniversal.com.mx

La estimación de las autoridades sobre el virus H1N1 es que se presentará un rebrote en otoño, porque “al virus le gusta el frío y la humedad y no pensamos que sea exclusivamente en invierno (cuando resurja la enfermedad); puede presentarse a finales de septiembre u octubre”, dice Armando Ahued, secretario de Salud del DF.

Por eso, el funcionario revela la creación del Programa de Prevención y Atención del Rebrote de la Influenza que ya no apuesta a la suspensión de todas las actividades públicas como medida central para detener el contagio, a menos que haya un incremento exponencial de enfermos y muertos.

Sólo si el semáforo de alerta sanitaria que diseñó el gobierno local alcanzara el rojo, agrega Ahued, se cerrarían establecimientos como restaurantes, y se prohibirían los actos masivos, pero para eso el semáforo tendría que rebasar las fases verde (en la que nos encontramos), amarilla y naranja. “La actuación será diferente. El aprendizaje que tuvimos con la primera oleada nos da la pauta para actuar de otra manera, por eso hemos señalado que la posibilidad de volver a cerrar la ciudad la vemos muy lejana, porque ahora haríamos tiros de precisión en cuanto a la identificación de los pacientes y al manejo adecuado que se tenga”.

Nuevas acciones

El programa de Prevención y Atención del Rebrote de Influenza establece procedimientos específicos en sitios como las escuelas. Si en un salón hay un enfermo, sólo se cerrará ese grupo, no la escuela completa. Si hubiera más casos, se cerraría el plantel, pero sólo ése y no todos los colegios de una zona, delegación o de la ciudad. “La decisión de cerrar todas las escuelas ya no la vemos como una acción inmediata”, informa Armando Ahued.

Este programa fue diseñado por el Comité Científico de Vigilancia Epidemiológica del DF que agrupa a autoridades de salud local y federal, representantes de la Organización Mundial de la Salud, a científicos y especialistas de las instituciones de educación superior del Distrito Federal.

El comité estableció que en un rebrote sólo se darán cubrebocas a los enfermos para que no contagien a quienes están sanos. Además decidió un cambio sustancial en la forma de tratamiento, pues sólo se suministrarán los antivirales Oseltamivir y Zanamivir a quienes presenten síntomas o que en las pruebas de diagnóstico rápido den positivo.

En la pasada emergencia, quienes habían estado en contacto con los enfermos eran recetados con esos medicamentos, pero ya no sucederá así porque aunque el gobierno tiene una reserva de 35 mil tratamientos, se concluyó que dar antivirales a personas sanas puede propiciar la resistencia del virus.

En los hospitales también habrá un cambio en la atención, pues a través de una clasificación de los pacientes denominada “Triage” se identificará y diagnosticará rápido a quienes lleguen a las áreas de urgencias. Si alguien presenta el cuadro de influenza y se confirma, será hospitalizado, se le suministrará el tratamiento y en un lapso de 48 horas se la dará de alta.

Con la clasificación “Triage” se evitará saturar las áreas de urgencias, aunque el gobierno local decidió que los hospitales Enrique Cabrera y el pediátrico de Iztapalapa, con sus 240 camas en total, serán exclusivos para atender a enfermos de influenza. Para atender a enfermos que llegan al aeropuerto y a las centrales camioneras habrá un nuevo procedimiento. Ya no se les retendrá por días ni se les enviará a un hospital del sector salud, a menos que estén muy graves. Se les suministrarán antivirales ye estarán en observación por unas cuantas horas y luego se les permitirá continuar su viaje.

Para la identificación rápida de pacientes, el GDF confía en la operación del nuevo software que donó IBM, que consiste en un sistema que aglutina y reporta en tiempo real la información generada por las jurisdicciones sanitarias de la ciudad, y cada uno de los hospitales públicos y privados del DF.

Reactivarán controles sanitarios

Armando Ahued reconoce que las medidas de control sanitario e higiene en instalaciones como el transporte público se han relajado, pues con un semáforo en verde no se justifica la permanencia de esas acciones.

Sin embargo, Gerardo Almada Ford, gerente de Salud y Bienestar Social del Metro, explica que ante un rebrote se reinstalarán 350 módulos de atención en las 175 estaciones de ese transporte para repartir gel y alcohol germicida. Operarán además cinco cámaras termográficas en los andenes para detectar a pasajeros con fiebre mayor a 38 grados centígrados y serán llevados a un hospital. Agrega que han continuado las medidas de limpieza de los trenes cuando llegan a la terminal, con desinfectantes y fumigadores en cada vagón y en la cabina del operador.

El sector privado

El sector farmacéutico también ya está preparado para el rebrote. Antonio Pascual Feria, presidente de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex) dice que aumentarán 40% las reservas de gel antibacterial, cubrebocas y guantes. Todos esos productos, enfatiza, aumentaron 35% su demanda en la pasada alerta sanitaria “y fuimos sorprendidos, porque el stock normal fue devorado”, recuerda.

Pascual detalla que sólo 40% de las farmacias están autorizadas a vender Oseltamivir y Zanamivir sólo con receta médica que será retirada al cliente. Dice que en farmacias hay una cantidad racional porque la disponibilidad fudamental está cargo de las instituciones de salud.

Con 7 mil 800 farmacias en el valle de México —80% de las que hay en esa región—, Anafarmex acordó que cada establecimiento será más que un comercio, pues a cada comprador se le entregará un tríptico informativo, y a quienes padezcan respiratorias se les pedirá acudir al centro de salud u hospital cercano. Cada farmacia tendrá un directorio de esas instituciones.

Con mil 200 millones de pesos en pérdidas y 3 mil negocios a punto de la quiebra, el sector restaurantero fue de los más afectados por la alerta sanitaria. Por eso, Francisco Mijares, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) califica de mortal para el sector otro cierre “porque no somos la causa ni el motivo de la influenza”.

Destaca la importancia del sector, pues dijo que durante la contigencia en mayo los comerciantes de la Central de Abasto tiraron 22 mil toneladas de alimentos destinados a restaurantes. Dijo que el apoyo de 50 pesos a meseros ayudó, pero es limitado, pues 96% de esta industria en la ciudad es microempresa: fondas, loncherías y taquerías donde se promueve el autoempleo y los patrones también son meseros o cocineros.

 



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