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Elíxir de los dioses en agonía

REBECA JIMÉNEZ JACINTO | El Universal
Domingo 23 de marzo de 2008
Desde la época de los aztecas, los “curados” eran la bebida de mayor consumo pero ahora son pocos los tinacales que aún los preparan

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TLALNEPANTLA, Méx.— Bolas de medio litro con curados de piñón, nuez, jitomate, mamey y piña, se siguen sirviendo en el tinacal, depósito de pulque que hace unas décadas abastecía a más de 500 pulquerías del valle de México, sitio que hoy subsiste en una loma, como uno de los pocos lugares donde aún se consigue esta bebida prehispánica de los dioses.

El neutli, octli, leche de luna, tlachicotón, “menru” o “ el muchachero”, luego de ser la bebida de mayor consumo en el valle de México, desde la época de los aztecas hasta el siglo pasado, hoy prácticamente es un elixir prehispánico en extinción.

“Las pulquerías prácticamente ya desaparecieron, sólo quedan unas cuantas y casi en ninguna preparan curados” con la variedad de frutas y verduras, como se siguen haciendo en este tinacal, afirmó Higinio Márquez Rocha, heredero del secreto de curar pulques, tal como lo hizo su padre, Facundo Márquez Cruz, por más de 60 años, quien falleció en 2006 a los 79 años de edad.

Aquí se pueden probar por lo menos 11 sabores distintos de curados: piñón, nuez , cacahuate, mamey, avena, piña, coco, mango, guayaba, guanábana y melón, además del pulque de ajo o “de ajodido”, que es el blanco, llamado así porque es el más barato.

Los vasos, canicas de medio litro o jarras de pulque curado, han sido desplazados por las cervezas o “el torres”, que ahora piden los jóvenes que acuden a este tinacal, apuntó el cantinero Néstor Villa Ortiz.

Prácticamente el pulque y sus curados, “solo los seguimos preparando por la añoranza de las familias que llegan los fines de semana” en busca de la bebida de los dioses, afirmó don Higinio.

Para subsistir, este tinacal tuvo que pasar de depósito de aguamiel y centro de distribución de pulque a pulquería y ahora a una antojería o restaurante, “pues si sólo siguiéramos vendiendo curados, ya hubiéramos cerrado”, afirmó Higinio Márquez.

“Este tinacal abastecía a más de 500 pulquerías del valle de México, entre las más famosas, Las Coronelas, La Hija del Apache, Los Caracoles, La Jícara y El 5 de oros y llevábamos a la aduana de Pantaco de 30 a 40 barriles de 250 litros cada uno”, recordó el hijo de uno de los tlachiqueros más famosos de la región.

Aquí se concentraba el aguamiel, que es el agua dulce que se saca del maguey, que por su alto valor nutricional sirvió de alimento para niños, mujeres embarazadas y hasta enfermos, que necesitan fortalecer sus pulmones. Miel del maguey que al fermentarse se convierte en pulque, bebida que tiene entre tres y cinco grados de alcohol.

Aunque don Higinio afirma que un curado tiene 28 grados de alcohol, por lo que con una o dos canicas de medio litro es suficiente “para quedar a tono”.

Este tinacal empezó a funcionar como pulquería hace más de medio siglo, en 1954, cuando la avenida Gustavo Baz se llamaba Circunvalación y la Loma, el centro de reunión de cientos de futbolistas llaneros, que al terminar de jugar se tomaban sus pulques y curados.

Un galerón con techo de lámina, era el refugio de obreros y futbolistas llaneros, quienes en las últimas dos décadas dejaron de frecuentar el lugar, que ahora se transformó en sitio elegante visitado por oficinistas, burócratas y en fines de semana por familias que van con sus hijos en busca de la agonizante bebida prehispánica.



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