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Gruyeros, a la ‘caza’ de autos por 18 pesos

Fernando Martínez| El Universal
Sábado 23 de febrero de 2008
Remisiones al corralón son un abuso: automovilistas; sólo se multa a infractores, aseguran autoridades de tránsito

fernando.martinez@eluniversal.com.mx

El pasado 7 de febrero, la propietaria de un Chevy color oscuro se montó en el cofre de su auto por más de 50 minutos para evitar que una grúa se lo llevara al corralón por estacionarse “unos minutos” sobre División del Norte.

Pese a que llegó un momento antes de que se movilizaran, ya no pudo detenerlos y su auto fue enganchado.

Los responsables de la grúa decidieron iniciar el camino al depósito aún con la mujer en el cofre; sin embargo, metros adelante se dieron cuenta del riesgo y prefirieron persuadirla de que no había otra cosa qué hacer y la convencieron de pagar sus 530 pesos a través del sistema de cobro con tarjeta que poseen las hand held, y después de una hora le devolvieron su auto.

La remisión al corralón “con todo y conductor” por estacionarse en lugar prohibido, ha generado controversia entre capitalinos, quienes lo consideran un abuso, mientras que para la autoridad es una medida que simplemente se aplica a los infractores.

Actualmente existen 165 grúas concesionadas de cuatro empresas, cuyos operadores reciben una comisión de 18 pesos por parte de su empresa por cada unidad que arrastran, y al menos multan a 30 automovilistas al día, según denunciaron uniformados descontentos que los acompañan a diario.

Comerciantes de la avenida 8, en Venustiano Carranza, colocaron desde hace unas semanas varias mantas en las que manifiestan su rechazo por la presencia de las grúas porque, según ellos, han “espantado” a su clientela; incluso, han amenazado con llegar a los extremos..

“Nosotros estamos establecidos como negocios y nos perjudica porque al paso de nuestros clientes, tardan más en bajarse que en lo que la grúa ya los está enganchando para llevárselos... Ya ha habido un par de incidentes a golpes con los gruyeros... algunos vecinos amenazaron con prender fuego a las grúas”, externó Rafael Gómez Luna, locatario de un negocio de pinturas en la colonia Valentín Gómez Farías.

Según las modificaciones realizadas al Reglamento de Tránsito Metropolitano en 2007, el artículo 45 justifica el endurecimiento de esta medida: “Procederá la remisión del vehículo al depósito aun cuando esté el conductor a bordo... Si el conductor o la persona responsable se opusiere a la remisión del vehículo y/o se negare a salir de él, será puesto a disposición del juez cívico”; la intención también es terminar con la corrupción, afirmaron autoridades.

Anteriormente, el automóvil no podía ser arrastrado hacia el corralón cuando el conductor estaba a bordo o se presentaba a tiempo.

Cultura de la legalidad

“Si pretendemos que por estacionar nuestro vehículo en la calle vamos a ocupar menos tiempo en la actividad que vamos a realizar o queremos caminar menos, pues creo que estamos al revés porque si la grúa se lo lleva, aparte del tiempo también vamos a perder dinero de la multa”, manifestó Alfredo Hernández, director de Tránsito y Vialidad de la capital.

Reconoció que el endurecimiento en el accionar de las grúas responde a la conformación de una cultura de legalidad, donde aquellas personas que no cumplen con los ordenamientos, finalmente son infractores.

En la ciudad de México existe una demanda diaria de 60 mil espacios de estacionamiento, y por eso se analiza una serie de proyectos para resolver el problema como instalar parquímetros en 50 mil espacios en la vía pública, añadió.

Arrastres aleatorios

Durante un recorrido, EL UNIVERSAL pudo constatar que existen zonas donde aun con la existencia de un disco de prohibición, los responsables de las grúas optan por no retirar a los vehículos estacionados en lugar prohibido, como en el caso de la calle Ayuntamiento y otras del centro de la ciudad.

En otros casos, ante la impotencia de detener a los gruyeros, los propietarios han optado por abordar sus autos y dejar que sean arrastrados.

La rapidez con la que actúan las grúas de arrastre no da tiempo a reaccionar, si por los nervios a un conductor se le caen las llaves y no alcanza a prender el auto, o al buscar evadir el enganche el chofer se echa de reversa sin percatarse quién o qué hay atrás.

Alfredo Hernández informó que se llevan a cabo 10 mil arrastres al día en la ciudad, y a fin de año el número de grúas podría elevarse a 500.



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