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Acusan fallas en división de pasajeros en el Metro

Karla Mora| El Universal
Martes 28 de mayo de 2013
Acusan fallas en divisin de pasajeros en el Metro

ANOMALÍA. Las puertas que dividen los vagones para mujeres y niños menores de 12 años (que son los primeros dos de cada convoy), sólo de respetan en ciertos horarios y estaciones; cuando los varones no ven policías se pasan. También rompen la regla cuando van acompañados de una mujer, pues se suben al vagón para “acompañarla”. (Foto: LUCÍA GODÍNEZ EL UNIVERSAL )

Usuarias afirman que no en todas las líneas respetan el vagón exclusivo

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La dosificación que divide a hombres y mujeres en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro es bien vista por los pasajeros; sin embargo persisten quejas sobre la falta de vigilancia, además de que hay líneas donde no se realiza la división.

Las denuncias vienen de líneas específicas, principalmente por parte de mujeres, quienes afirman que la supervisión funcionó hace años, pero actualmente la cantidad de gente y la estructura física de algunas líneas hace complicada la maniobra realizada por el personal del STC.

La separación de vagones para hombres y mujeres se comenzó a aplicar en 1970; para el uso de las damas se asignaron dos vagones. Las líneas 1 y 3 fueron las primeras.

A partir de julio de 2000, autoridades del STC determinaron, oficialmente, que los dos primeros vagones de cada tren serían para uso exclusivo de mujeres y menores de 12 años, en las Líneas 1, 3, 7, 8, 9 y A.

Las líneas 4, 5, 6, 8 y la B no aplican el mismo protocolo, según los coordinadores de las rutas. En la línea 5, la separación de hombres y mujeres duró unos meses y actualmente no se realiza más.

Lo anterior, porque esta línea tiene menos afluencia de pasajeros. Por ejemplo en la Línea B sólo se respeta la división en algunas estaciones dentro de los horarios establecidos por el STC.

La realidad del recorrido

Son las 18:30 horas, los usuarios no respetan la línea amarilla medio pintada a un extremo de las vías en la línea que va de Buenavista a Ciudad Azteca. Las mujeres entran a la fuerza en la estación Guerrero; se amontonan y tratan de buscar un lugar en el pasillo o a lado de la puerta, no importa que no puedan salir los demás.

Conforme avanza el tren, la presión dentro del vagón crece, después del primer transbordo, los hombres se escudan en el “no sé” para entrar, abalanzándose en los espacios destinados a mujeres. No importa si sus empujones impactan a personas de la tercera edad, o chicas que se afianzan a los tubos para evitar roces de hombres que invadieron su espacio.

Las más valientes se sostienen con los brazos abiertos para impedir la entrada de los hombres, a quienes, a gritos, les anuncian que ese no es lugar para ellos.

La Línea B es la cuarta ruta más solicitada por los pasajeros, de acuerdo con datos del STC. Ha trasladado a 40 millones 290 mil 373 personas en los primeros tres meses de 2013.

A pesar de la afluencia, no hay un plan de separación más que la puerta colocada durante las mañanas, con dirección a Buenavista.

En las estaciones que dan entrada al Estado de México, el personal de vigilancia se ubica en los torniquetes. Al bajar a los andenes ya no hay orientación de los agentes para indicar a los varones qué vagones pueden abordar para su viaje.

Las divisiones en los pasillos se colocan de acuerdo a los horarios en que se registra mayor afluencia.

Durante las mañanas, en la Línea 3, la separación se realiza con dirección a Universidad, las mujeres ocupan los primeros vagones, mas la separación se vuelve inútil en las estaciones donde el pasillo queda en medio de las vías, como son en Potrero y Deportivo 18 de marzo.

La presencia policiaca en andenes no garantiza el respeto a los vagones de mujeres por la infraestructura del propio Metro. Eso ocurre en la Línea 3, Taxqueña a Cuatro Caminos, donde los vagones contiguos hacen que se respete la división al ingreso, una vez adentro los hombres recorren el tren, hasta quedar en donde originalmente no se les permite pasar.

Sin respeto de género

Georgina Muciño Martínez, usa el STC todos los días. Al salir del vagón del Metro Hidalgo con dirección a Taxqueña, señaló que en esta línea los policías hacen “caso omiso” de las quejas sobre la presencia de hombres, quienes, afirmó, empujan sin medir su fuerza y sin importar que hayan mujeres con discapacidad.

“No nos respetan como género. A las autoridades tampoco las respetan y a ellos qué les cuesta, hacen caso omiso. Hace falta profesionalismo en los policías. Para qué ponen esas separaciones si ellos como vigilantes no los conducen”, mencionó.

Concepción Armas opinó que la separación de los vagones le da más seguridad. En varias ocasiones ha visto hombres en los vagones apartados para mujeres, sin que esto represente un peligro para su integridad. “Sí me ha tocado varias ocasiones donde se llegan a meter y solamente nos les quedamos viendo como bichos raros”, explicó la usuaria.

Alejandro Isaac Montiel Armas, pasajero en horas pico, dijo que los vagones cercanos a la separación van “bastante llenos”.

“Uno por intentar ir cómodo, se pasa para ir menos apretado y la verdad es que sí vamos bastante apretados, no creo que la intención de ir en los vagones sea para hacer otra cosa”.

Detalló que no se deben de tomar medidas extremas en la separación, porque se cae en la discriminación.



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