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Chapultepec, su última morada

Rafael Montes| El Universal
Miércoles 13 de febrero de 2013
Chapultepec, su ltima morada

ORGULLO. El recinto y sus instalaciones cuentan con altos estándares de calidad. Es uno de los sitios emblemáticos para los visitantes de la ciudad de México. (Foto: ALMA RODRÍGUEZ )

Cinco especies llegaron provenientes de Morelia entre 2010 y 2011, y a pesar de contar con certificados médicos, algunos fallecieron por complicaciones de salud

rafael.montes@eluniversal.com.mx

Un tigre de bengala, dos venados cola blanca, un antílope ñu y un perro salvaje africano, que fueron traídos del zoológico de Morelia al DF, murieron en las primeras semanas de estancia en el Zoológico de Chapultepec, a pesar de haber ingresado con un certificado médico que garantizaba su perfecto estado de salud.

EL UNIVERSAL cuenta con copias de las necropsias realizadas en el Zoológico de Chapultepec, entre diciembre de 2010 y enero de 2011, a los cinco animales traídos de Morelia, los cuales fallecieron por padecimientos que van desde insuficiencia renal hasta ataques de otros ejemplares de la especie y estrés por captura.

Al respecto, el director general de Zoológicos y Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente del DF, José Francisco Bernal Stoopen, confirmó la muerte de los animales, pero desestimó la cantidad en comparación con los 120 ejemplares de distintas especies que han ingresado a Chapultepec traídos desde otros zoológicos desde entonces.

Aseguró que esas bajas en la colección representan el 0.4% del total de animales que han llegado desde finales del 2010 a febrero del 2013; además, sostuvo que desde esas muertes, no se han registrado más decesos de animales traídos de otros zoológicos a la ciudad de México, a pesar de reconocer que existe un parámetro aceptable de muertes en los traslados, el cual, dijo, es variable.

Destacó que el de Chapultepec es un zoológico que ha sido reconocido por la Asociación Mundial de Zoológicos, en recomendación de otros dos de otras partes del mundo, y reiteró que han llegado grandes ejemplares como osos pardos, una elefanta africana, hienas moteadas, un borrego cimarrón, canguros grises y rojos, una hipopótoma y una bisonta, entre otros, los cuales siguen vivos y algunos, como los canguros lograron reproducirse después de 25 años de espera.

Sin certificado de salud

De acuerdo con las necropsias, los ejemplares ingresaron a las instalaciones del zoológico de Chapultepec en noviembre y diciembre del 2010, pero en las primeras semanas presentaron malestares y padecimientos, a pesar de que al menos el tigre y el perro salvaje africano contaban con un certificado de salud expedido en Morelia, Michoacán, desde antes del traslado a Chapultepec.

Bernal Stoopen explicó que ese certificado de salud que presuntamente hace constar el “perfecto estado de salud” del perro salvaje africano, el tigre de bengala y un ciervo wapitti no está respaldado por exámenes de gabinete y que ni siquiera está firmado por un médico veterinario.

“La realidad de esto es que ni siquiera es un certificado de salud por un médico veterinario, ni siquiera está apoyado por exámenes de gabinete, exámenes de laboratorio, es simplemente un trámite, es como un certificado, le llaman zoosanitario, que la dependencia federal del ramo correspondiente exige a quienes van a movilizar un animal de un estado a otro estado”, dijo Bernal.

Es decir, los animales llegaron con un certificado de salud que no es válido como tal, sino es sólo un trámite.

El documento está fechado en Morelia, Michoacán, el 17 de noviembre de 2010, un día antes de su llegada a Chapultepec, y está firmado por el médico veterinario Juan Gonzalo Cervantes Jerónimo.

Los padecimientos

El tigre de bengala, de un año y un mes de edad, llegó el 18 de noviembre de 2010 y falleció el 27 de diciembre del mismo año, a causa de una insuficiencia renal, después de que desde el tercer día de estancia en Chapultepec presentó diarrea y una inflamación en el rostro izquierdo. Está catalogado como especie en peligro de extinción y contaba con el presunto certificado de perfecto estado de salud.

Bernal detalló que en el caso del tigre, su muerte no se debió a un mal manejo, sino a una insuficiencia renal a causa de una malformación congénita del riñón que no es posible identificar fácilmente.

“Unos meses después, en julio de 2011, tenemos la reposición de ese animal, también por un ejemplar macho de tigre de bengala blanco, debido a que el zoológico (de Morelia) finalmente, como es un caso relativamente común, lo entendió y en un afán de buena voluntad, simplemente reemplazó el ejemplar que fue intercambiado al diagnosticar que tenía un problema de malformación congénita, que es común en el tigre blanco”, explicó el director de Zoológicos.

El antílope ñu hembra ingresó a Chapultepec el 8 de diciembre del 2010 y falleció el 1 de enero del 2011 a causa de las lesiones ocasionadas por otros ejemplares de su misma especie.

Bernal dijo que eso es común y se debió a una reestructura de la jerarquía entre los ejemplares, en la que ese antílope ñu no fue aceptado en el grupo, sobre todo por ser temporada reproductiva en el que sereestablece el orden jerárquico.

El perro salvaje africano, que también contaba con certificado de perfecto estado de salud, llegó a Chapultepec el 18 de noviembre de 2010 y falleció el 13 de diciembre, a causa de una pancreatitis hemorrágica, luego de que a los diez días de haber llegado, presentó anorexia; el ejemplar presentó también una malformación congénita en el riñón.

Uno de los venados cola blanca, de entre dos y tres años, que llegó a Chapultepec el 8 de diciembre del 2010, falleció al día siguiente de su traslado a causa de un cuadro de miopatía por captura, un síndrome causado por el estrés relacionado con la captura; en las primeras horas de su estancia en Chapultepec, el animal se observó con dificultad para caminar y después se encontró muerto.

El segundo venado cola blanca, hembra que también llegó el 8 de diciembre del 2010, igualmente falleció al día siguiente de haber sido trasladado. La causa fue el ataque de otros ejemplares, después de que se escapó de su encierro y se brincó al albergue de sus congéneres, los cuales la atacaron y la mataron.

Aunque Bernal asegura que los dos venados murieron por la miopatía de captura, la necropsia del segundo venado indica que su muerte se debió a un choque hipovolémico, es decir pérdida grave de sangre, secundario a ruptura de arteria aorta abdominal, pues fue agredido por los ejemplares del albergue contiguo.

En el zoológico también hay muerte

Bernal Stoopen asegura que aunque “podemos ofrecer las mejores condiciones (de vida a los animales), eso no quiere decir que aseguremos la vida de un animal, (...) en el ciclo biológico hay eventualidades que no necesariamente tiene uno el control sobre las mismas”.

Dijo que “en el zoológico vemos todas las etapas del ciclo de vida de los animales; vemos cómo nacen, cómo van creciendo, cómo maduran, cómo se reproducen, cómo llegan a una etapa avanzada, geriátrica, y cómo mueren”.



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