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Historia "Soy rebelde, necia, progresista..."

Geovana Royacelli| El Universal
Jueves 31 de octubre de 2013
<b>Historia</b>

CANDIDATA. Irina Layevska Echeverría, una de las seis mujeres aspirantes a presidir la CDHDF. (Foto: ESPERANZA OREA EL UNIVERSAL )


geovana.royacelli@eluniversal.com.mx

Se define como una mujer “rebelde, necia, de izquierda, progresista, feminista y socialista”. Es Irina Layevska Echeverría Gaitán, una de las seis mujeres aspirantes a presidir la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Durante su vida ha luchado en contra de la discriminación en sus diferentes tipos, por estigma “porque mis padres eran comunistas; por discapacidad, al padecer Esclerosis Múltiple Atípica y por un proceso de reasignación sexo genérica”, cuando decidió renunciar a ser hombre y opto “por ser quien realmente soy: una mujer”.

Llegó a bordo de su silla de ruedas, su medio de transporte, debido a la enfermedad que padece, al recinto de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para ser entrevistada.

Durante su presentación con los legisladores criticó las condiciones para elegir al nuevo titular de la CDHDF y confió en que el proceso “no sea sólo una pantomima”.

Para ella los obstáculos simplemente se superan, pues no hay más que hacer. Desde los tres años, cuenta, su padre fue encarcelado, su madre se convirtió en líder de los familiares de presos políticos y desparecidos y “mis domingos se convirtieron en días de campo en la cárcel”.

Luego, las afectaciones por la enfermedad comenzaron a tener estragos graves en su cuerpo y se volvió “invisible”. Porque así se vive una discapacidad, “en la invisibilidad, no existimos y si no existimos no somos sujetos de derecho”.

Más tarde, en el año 2000, Irina decidió someterse a un proceso de reasignación sexo genérica, con lo que —como ella dice— “decidí renunciar al escalón social que da el ser hombre y me asumí mujer, al hacerlo para muchos merecía la muerte”.

Una golpiza de parte de sus vecinos, amenazas de muerte, sentencias en su contra por construir en una unidad habitacional una rampa para acceder a su casa en silla de ruedas son acciones que Irina ha padecido por decidir ser mujer, además de la discriminación que, aseguró, “deja un daño sicológico, moral y no físico”.

Amor sin etiquetas

Irina Layevska está enamorada y casada por tercera vez de su compañera y amiga Nelida Reyes Guzmán, con quien ha renovado votos en tres ocasiones, dos de ellas previas a su cambio sexo genérico y una más en 2010, cuando se unieron con su nueva identidad. Más de 22 años han compartido, por ello saben que el amor se vive así “sin etiquetas, porque nos quedan chicas”.

La pareja es una de las tres que ha ganado la seguridad social, pues Irina logró ante el ISSSTE que su esposa esté asegurada.

—¿Eres feliz?

—Soy Irina y vivo plena, pero no puedo decir que soy feliz porque vivir en esta ciudad no es felicidad. Se lucha porque cada día sea mejor, aunque la felicidad sean momentos fugaces, pero en una ciudad con tanta desigualdad social económica y arquitectónica no sé quién puede ser feliz.

—¿Qué harías si lograras presidir la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal?

—Si llegara, si existiera un milagro y quedara al frente de la comisión mi objetivo principal sería defender los derechos humanos para todas y todos, luchar incansablemente por la autonomía de la CDHDF. La Comisión no puede estar supeditada a los caprichos del poder.

—¿Qué debemos esperar los capitalinos del nuevo presidente de la CDHDF?

—Esperaría que se retomara la autonomía, se reforzara y se continuara con recomendaciones más fuertes, con sustento jurídico y moral, con investigación. Espero que esto no sea una pantomima y que puedan tener la capacidad en la Asamblea Legislativa para que los derechos humanos de esta ciudad continúen respetándose y que la autoridad tenga la capacidad de asumir recomendaciones para avanzar.



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