aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




La ciencia de crear fraudes

Redacción| El Universal
00:10Lunes 30 de diciembre de 2013

Publish or perish (publica o muere. (Foto: Archivo )

Los criterios de las principales revistas científicas han sido cuestionados recientemente. La premura por publicar ha hecho que científicos caigan en errores e incluso mentiras que han sido publicadas en estos medios. Aquí algunos ejemplos

Aunque en su momento fueron considerados grandes hitos de la ciencia, numerosos hallazgos resultaron un engaño. Del supuesto descubrimiento del "eslabón" perdido entre humanos y primates hasta la fusión nuclear en frío, todos se distinguen por su falta de sustento.

En las últimas décadas se han registrado en el mundo de la ciencia no sólo trabajos falsos concebidos en forma deliberada para engañar u obtener beneficios, sino también estudios con una intención legítima pero con errores e inexactitudes que al final fueron descubiertos.

La causa principal de que los autores de estudios científicos en las áreas de ciencias médicas y biológicas se retracten es justamente la alteración deliberada de resultados, de acuerdo con una encuesta publicada en 2012 en la revista Proceedings of the National Academies of Sciences.

La encuesta revisó 2 mil 47 artículos disponibles en la base de datos de PubMed que habían sido retirados (por retractación de los autores) hasta mediados de 2012. En vez de sólo contabilizar errores, los responsables del estudio usaron otras fuentes secundarias para hurgar las razones de ello.

Encontraron que dos terceras partes de los artículos retirados se debieron a malas conductas (alteración indebida de datos, tergiversación), además de una tendencia ascendente en esta conducta: desde 1975 hasta el año pasado el número de textos fraudulentos aumentó 10 veces.

Sin embargo, esa tendencia creciente fue marginal, pues pasó de sólo tres retractaciones por conducta indebida en 1976 (de un total de 309 mil 800 papers registrados en PubMed, es decir 0.00097%, a 83 registradas en 2007 de un total de 867 mil 700 papers, es decir sólo 0.0096%. 

Publicar o morir

Al respecto, el investigador Héctor Morales, de la UAM-Iztapalapa, opinó que la detección (tardía o pronta) de estos fraudes por parte de los equipos editoriales de las revistas constituye una señal de fortaleza, más que de debilidad de la ciencia. Sin embargo, advierte, este tipo de conductas es originada debido a la gran presión a que están sujetos los investigadores para publicar sus resultados.

Diversas estimaciones señalan que, en términos generales, sólo entre 1% y 2% de los artículos publicados en revistas arbitradas resultan fraudulentos.

Aún así, la resonancia pública que alcanzan algunos de esos casos (como la falsa clonación de células madre proclamada en 2006 por el científico sudcoreano Wang Woo Suk) los hace parecer como la regla y no la excepción.

"Entre mejor esté hecho el fraude, menos posibilidades hay de detectarlo. Así que cualquiera que sea el cálculo, siempre será una subestimación", dijo Arturo Casadevall, profesor del Colegio Albert Einstein de Medicina en Nueva York y autor del estudio de PMAS. 

Las revistas científicas especializadas publican textos que son remitidos por los propios autores después de un arduo proceso de selección, basado en la llamada revisión por pares (peer review), es decir, tras remitirlos a otros científicos especialistas en el tema para que hagan sus observaciones.

Estos suelen solicitar correcciones o adendums, lo que puede prolongar el proceso durante años. No obstante, para los investigadores cuenta mucho publicar sus hallazgos, sobre todo en las revistas de alto impacto, como Nature o Science, por los bonos que ello significa para su carrera.

De ahí el imperativo expresado en idioma inglés como publish or perish (publica o muere).

Esta situación de alta presión por publicar, a decir de Casadevall, tiene su origen en diversas fuentes y no sólo en la competencia para obtener fondos destinados a sus respectivas investigaciones. "Las desproporcionadas recompensas dadas a los científicos que publican en revistas de alto impacto puede propiciar que muchos sucumban a la tentación de hacer sus resultados más impresionantes de lo que en realidad son".

Mayor transparencia

Un primer paso para reducir este serio problema del engaño en la ciencia sería volver más transparentes los casos detectados en las propias revistas especializadas y someterlos al escrutinio público, pues actualmente la tendencia parece ir en sentido contrario, es decir, hacia su ocultamiento.

"Esperamos que los dueños de revistas científicas traten de definir un estándar (de reacción) ante estos casos", sugirió Arturo Casadevall. "Hasta ahora las noticias sobre retractaciones son dadas por los mismos autores y esto tiene sentido. Pero cuando existe la intención de hacer confuso el asunto resulta inadmisible".

"Con frecuencia olvidamos que el conocimiento científico es confiable no porque los científicos sean más brillantes, objetivos u honestos que el resto de la gente, sino debido a que sus planteamientos están expuestos a la crítica y la réplica", indicó Danielle Fanelli en una revisión del tema publicada en febrero de 2013 en la revista Nature.

En busca de solución a estos dilemas, en mayo de este año se celebró en Canadá la Tercera Conferencia sobre Integridad en la Investigación. Entre sus propuestas destacaron temas como: mejorar la tutoría y formación de estudiantes, publicación de resultados negativos, reducción de las presiones para publicar y establecimiento de procesos de control.

Fanelli consideró que los autores deben ser sujetos a revisión no sólo del contenido que publican, sino del procedimiento mismo para verificar errores, omisiones o trampas deliberadas. Esta labor, dijo, podría estar a cargo de especialistas, tal como hoy se hace con el peer review.

Parece una labor difícil, pero este tipo de directrices ya han sido establecidas para numerosos estudios biomédicos a través de iniciativas como la red EQUATOR e Información Mínima para Investigaciones Biológicas y Biomédicas (mibbi.sourceforge.net).

Un nobel contra las revistas

Más que privilegiar a la ciencia dura, las revistas especializadas de alto impacto, como Science o Nature, parecen seguir los cánones de los diseñadores de modas.

Con estas controvertidas declaraciones, expresadas tras recibir el Premio Nobel de Medicina 2013 este mes, el investigador Randy Schekman volvió a causar revuelo en la comunidad académica, sobre todo porque declaró un boicot contra esos mismos medios en los que él ha publicado.

"Las principales revistas académicas (en alusión a Nature, Science y Cell) distorsionan el proceso científico y representan una tiranía que debe ser derrotada", señaló el biólogo estadunidense en un artículo difundido en el diario británico The Guardian.

Schekman consideró que la presión por publicar en revistas "de lujo" alienta a investigadores a seguir campos "taquilleros" en lugar de realizar trabajos importantes.

 

(Con información de Guillermo Cárdenas)   



Ver más @Univ_Ciencia
comentarios
0

Minuto x minuto

  • Ampliado
  • Titulares
  • Video
  • Audio
Opciones
Llévanos a tu web

 

PUBLICIDAD




Destacamos