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El diablo está en el detalle

Eric Baloyán expresa su búsqueda en la elaboración de grandes vinos, en sintonía con el trabajo del reconocido enólogo Chris Corley

. (Foto: Bertha Herrera y cortesía )

Jueves 06 de junio de 2013 Rubén Hernández y Alejandra R. Barragán | El Universal09:35

Fotos:  Bertha Herrera y Cortesía

“El Valle de Guadalupe es una tierra generosa; una naturaleza hermosa que brinda oportunidades de desarrollo y un sinfín de posibilidades de expresión para los vitivinicultores. Sin duda, nos falta trabajar más unidos, pero lo más importante es dar toda la dignidad posible a esta tierra”, expresa Eric Baloyán, director de la bodega bajacaliforniana que lleva su apellido y que fue establecida en 2003.

Un concepto de calidad con oficio y carácter, ensamblada en la vías de una viticultura clásica, respetuosa de esa unión ancestral del hombre y la tierra, pero con un giro de aventura que permita desarrollar nuevos lenguajes, es la esencia de esta casa que esgrime una propuesta de vinos elegantes, con estupenda relación precio-calidad y con la rúbrica de Chris Corley, uno de los grandes nombres del panorama enológico de Napa Valley.

UN AVANCE CONTINUO

En las siete parcelas de Baloyán se cultivan, además de las seis diferentes variedades de Cabernet Sauvignon con las que trabajan, Malbec, Merlot, Syrah, Petit Verdot, Pinot Noir, Cabernet Franc, Chardonnay y Muscat. Cuentan con una capacidad de producción de 5 mil a 6 mil cajas de vino al año, con etiquetas como Reserva Casa Baloyán, Cabernet Sauvignon Selección Especial Don Sirak, Tres Tintos, Malbec, Pinot Noir Duque de Lara, Chardonnay y Muscat.

   

“Trabajamos en una búsqueda continua de la calidad, en el desarrollo de procesos y condiciones que superen las expectativas y nos proyecten más allá de los factores de tipicidad que muchos esperan de los vinos de la región, como los detalles de salinidad.

Dicen que ‘el diablo está en los detalles’, y es precisamente en esos detalles donde nos avocamos para lograr mejores productos. Una de las decisiones más importantes, en ese sentido, ha sido la incorporación de Chris Corley al proyecto, un hombre que sin duda ha tenido la visión y la experiencia que nos permite avanzar y dar saltos cualitativos.

“Los detalles, las deficiencias, los factores en contra sólo pueden vencerse con el trabajo constante y fino. Es el caso de la recolección que realizamos, así como el despalillado manual, previniendo con ello diversos defectos. Cuando todo este trabajo lo puedes apreciar en la copa, es cuando puedes asegurar que la calidad no es producto de la casualidad. Del mismo modo, hemos trabajado con clones que cuentan con la certificación francesa”, dice el director Eric Bayolán.

   

Añade: “Nuestros viñedos representan la esencia de salud y belleza. Nos esforzamos para mantener los viñedos bien atendidos. Durante la temporada de cultivo, trabajamos duro, estudiamos el crecimiento y el desarrollo de nuestros viñedos, observamos con detalle, tomamos notas para tomar decisiones prudentes.

“Toda la atención que se le presta al proceso de la vinificación, empezando por el cuidado de la vid hasta su cosecha, el trabajo y el análisis puesto en la vinificación es lo que nos distingue propiamente como productores y diseñadores de vinos de alta calidad”.

   

Igualmente en una propuesta atípica, la vinificación se realiza en la ciudad de Tijuana, proyectándose así como la primera vinícola urbana de la era moderna. Está ubicada en el boulevard Salinas, en un edificio tipo hacienda de una planta, construida de granito, ladrillo y madera. Comprende la cava, los cuartos de elaboración y embotellado, así como diversas áreas de atención y servicio a clientes.



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