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Álamos, la ciudad de los portales

Fue el centro urbano del emporio minero del siglo XVII. Aquí se fundieron las primeras monedas de plata, oro y cobre de México

VENERACIÓN. Templo de la Purísima Concepción. (Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL )

Domingo 19 de junio de 2011 Viridiana Ramírez | El Universal
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SÁBADO

10:00 Al suroeste de Sonora se encuentra el Pueblo Mágico de Álamos. Hemos llegado hasta aquí para hacer un recorrido por el pasado colonial que envuelve a la que fuera capital del emporio minero del siglo XVII. En Ciudad Obregón tomamos un autobús, por 120 pesos. Llegamos en hora y media, cuando la gente del pueblo comienza a llenar sus calles empedradas.

Nos instalamos en la Hacienda de los Santos (www.haciendadelossantos.com), un hotel boutique ubicado en la calle Molina 8 (la tarifa promedio de una noche es de 126 dólares). La mañana ha empezado y para ir al pueblo tenemos que atravesar los pasillos de piedra y ladrillo, los túneles y puentes que se distribuyen en sus jardines.

12:00 En estas tierras nació María Félix, y el pueblo presume de ello. En 2002, la casa de la actriz se convirtió en hotel y también en museo (www.casademariafelix.com). Lo visitamos no sin antes pagar una cuota de 10 pesos. Tiene una colección de 200 objetos encontrados durante la construcción: monedas, botellas de perfume, machetes, trozos de marfil, pistolas y espadas que pertenecieron a La Doña, dicen. Además hay una selección de pinturas, fotografías y recortes de periódico.

13:00 Un taxi nos lleva, por 40 pesos, hasta la punta del cerro Perico, la parte más elevada del pueblo. Desde aquí se puede tener una buena panorámica. El cielo de Álamos se caracteriza por estar todo el tiempo azul y libre de nubes. Nuestras cámaras fotográficas alcanzan a capturar la cúpula y la torre del campanario de l parroquia de la Purísima Concepción.

15:00 En la Plaza de Armas encontramos el restaurante Polo's. La calle pequeña Ignacio Zaragoza se impregna con el aroma de la carne asada que proviene del número 4. Un buen corte se acompaña con una papa al horno y salsa tártara, el clásico jugo de carne no puede faltar, tampoco unos tragos de bacanora. El destilado es similar al mezcal, sólo que proviene del maguey pacífica. Es mejor tomarlo solo, siempre teniendo la debida precaución. Consumo promedio por persona: 200 pesos.

17:00 Es hora de caminar por su centro, donde están algunos artesanos tejiendo cestos de palma y otros dándole forma a la madera. Lo mejor está alrededor del quiosco. Regateamos con cada uno para adquirir cestos hasta en 20 pesos, todo depende del tamaño y del humor del vendedor.


18:30 Al igual que Guanajuato, Álamos tiene un callejón "del beso", el cual conecta al quiosco con la alameda. Caminar por ella no sólo es darse el típico beso de "piquito", va más allá. Es admirar la arquitectura colonial que decora todo el pueblo: balcones pequeños en donde antes la gente pasaba la tarde, puertas de colores vivos y, al final, los portales amarillos que rodean el primer cuadro de su zócalo.

20:00 Nuestro andar finaliza entre leyendas y tragos de bacanora, el bar Zapata, dentro de nuestro hotel, es nuestro escenario. Es como si volviéramos a la Revolución, por todos lados hay escopetas y fotos de Zapata. El cantinero nos hace una cata de tequila sin costo.



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