aviso-oportuno.com.mx

Suscríbase por internet o llame al 5237-0800




Cabalgatas de lujo en Valle de Bravo

Monta un pura sangre y disfruta de las bellezas mexiquenses

A TODO GALOPE. Cuentan con caballos pura sangre y cruzas de razas españolas. (Foto: Cortesía Cabalgatas La Sierra )

Miércoles 26 de enero de 2011 Viridiana Ramírez | El Universal00:15
Comenta la Nota

El pura sangre está desbocado. Su pelaje color caramelo quemado brilla con el sol y su melena negra se revolotea con el viento frío de las montañas de Valle de Bravo.

Bien sujetado, el cuerpo del jinete se balancea tranquilo, sabe lo que está haciendo. El caballo va abriendo paso entro los matorrales, salta y cruza el arroyo que conduce a la entrada de un bosque tupido de encinos. Esta cabalgata no es para novatos.

"No vayas a pensar que es como en la Marquesa donde te subes y te van paseando sujetando al caballo con una correa", dice don José.

Aquí no se dan cursos de equitación. El que viene es porque ya sabe cómo adaptarse a un caballo y hasta elegir la silla de montar.

En el primer día se elige al equino. Según don José la mejor forma de entrar en confianza con el animal es comportarse con naturalidad, sin miedo. "Si un jinete se acerca o monta con miedo, el animal lo detecta inmediatamente y es difícil que los
dos puedan adaptarse".

En la finca Enyhe se concentran los jinetes. Los espacios libres son para relajarse en las hamacas del jardín, para ver un documental ecuestre en su sala de cine, ejercitarse en el gimnasio, leer algo de la biblioteca o recorrer las caballerizas con un picadero construido de bambú.

La mañana se recibe con una taza de café. La cabalgata se perfila a Los Tres Reyes, un bosque de formaciones rocosas y buenos miradores para apreciar la presa. Atrás vienen las mulas que van cargando el almuerzo.

Sobre el pasto se tienden los manteles. De las canastas salen bocadillos, queso y jugos.

Un caballerango pone la servilleta de tela sobre tus piernas, sujetas el plato de talavera. Te sirve la ensalada de lechugas, aceitunas y queso de cabra.

En la noche se enciende una fogata y se sirve vino para escuchar un poco sobre la comunidad más antigua del estado de México, San Francisco Mihualtepec, que aún conserva una hacienda y varios ranchos con gallos de pelea.

Falta el paseo en lancha. Los senderos del bosque hacen que llegues al otro lado de la presa, donde no hay casas ni restaurantes, por lo tanto para regresar se toma el trasporte acuático y, de paso aprecias el atardecer.

National Geographic distinguió estas cabalgatas en 2007, entre los 10 mejores recorridos de todo el mundo.

lae



Comenta la Nota.
PUBLICIDAD