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El viejo Beijing agoniza

Los callejones imperiales o "hutong" que rodean las torres del Tambor y de la Campana en Beijing son un reducto único

El barrio, en el que viven unas mil familias, ha registrado un renacimiento espontáneo en los últimos años hasta recuperar su vitalidad cenital de la dinastía Ming . (Foto: Especial )

Sábado 10 de abril de 2010 EFE | El Universal15:30
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Los callejones imperiales o "hutong" que rodean las torres del Tambor y de la Campana en Beijing son un reducto único que condensa el urbanismo secular de la capital china, pero tienen los días contados.

"Gulou (torre del Tambor) es el barrio mejor conservado del viejo Pekín. Su destrucción supondrá un gran daño para el patrimonio cultural. No debemos dejar que desaparezca" , señaló He Shuzhong, fundador de la ONG Centro de Protección del Patrimonio Cultural de Beijing (CHP, siglas en inglés).

Aunque en 2002 el propio distrito declaró el barrio área histórica protegida, la prensa local asegura que ahora ha destinado un contundente presupuesto de 762 millones de dólares (565 millones de euros) para demoler este acervo y construir lo que los expertos consideran una adulteración, la "Ciudad Cultural del Tiempo".

"Todavía la gente no es consciente de la protección legal del patrimonio, y tampoco el Gobierno cumple con su deber" , explica He, profesor de Derecho y Política de la Universidad de Beijing y uno de los más apasionados defensores del patrimonio chino.

Según datos de CHP, los 3 mil 050 "hutong" que había en Pekín en 1949 se habían reducido a mil 600 hace siete años y hoy quedan 400 en el casco antiguo; en datos de la UNESCO, en estas seis décadas ha desaparecido un 88 por ciento de un núcleo urbano irrepetible.

CHP enfatiza que la palabra "hutong" ni proviene del mongol ni significa "pozo" , sino "callejón" , según la pronunciación de la dinastía Han (202 a.C-220) , aunque estas laberínticas callejas, de entre uno y cuatro metros de anchura y alineadas según el "feng shui" , empezaron a construirse en la dinastía Yuan (1279-1368).

Los mejor preservados están en peligro: son 12,5 hectáreas alrededor de las torres del Tambor (Gulou) y de la Campana (Zhonglou) , al norte de la Ciudad Prohibida, cuyo cometido hace 800 años y hasta el final de la dinastía Qing (1911) era dar la hora.

El barrio, en el que viven unas mil familias, ha registrado un renacimiento espontáneo en los últimos años hasta recuperar su vitalidad cenital de la dinastía Ming (1368-1644) , y hoy concentra cultura, bohemia, arte, cafeterías, restaurantes y tiendas "chic" , que conviven con la vida tradicional y pausada del "hutong".

Los corrillos de jugadores de "mahjong" , los vendedores de piñas y dulces y los ancianos paseando a sus pájaros en jaulas de bambú desaparecerán al paso de las excavadoras cuando se empiece a construir la Ciudad Cultural, según da por hecho el diario "Beijing News" , un proyecto que incluye museos, plazas y un aparcamiento subterráneo que estaría finalizado en 2012.

El plan no ha sido anunciado oficialmente, pero ya está en boca de todos, por eso He y su grupo intentaron reunir a los vecinos a finales de marzo para concienciarles sobre sus derechos, ya que calculan que este año habrá demoliciones y desahucios en el barrio, pero la reunión fue cancelada por coacciones policiales.

He reconoce que también han recibido insultos de algunos vecinos que aspiran a una mejor vida, fuera de sus insalubres viviendas sin baño ni calefacción, por no hablar de la invasión turística.

"Dicen que se sienten como animales en un zoo cuando vienen los turistas a fotografiarlos. Son sinceros. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Los hutong han degenerado desde la dinastía Ming" , y los "siheyuan" -construcciones de cuatro casas en torno a un patio-, diseñados para una familia están ocupados hoy por cuatro.

He culpa a la administración de no haber tomado las medidas para renovar, preservar y habilitar esta arquitectura tradicional.

Los vecinos coinciden en que no podrán hacer nada por detener a las autoridades en su afán de elevar el PIB del distrito de Dongcheng hasta los niveles de los rascacielos del vecino Chaoyang.

A Lian, propietaria de un bar en la plazuela de Gulou, duda de que el plan se lleve a cabo: "Hace veinte años recibimos una notificación de que iban a demoler el barrio y nos iban a reubicar, pero al cabo de unos días se echaron para atrás. Lo mismo sucedió hace nueve años".

Esta incondicional de Gulou dice que no ha recibido ninguna notificación oficial, y expresa su apego y el de sus vecinos al barrio: "Estamos acostumbrados a vivir aquí y no queremos irnos. La mayoría de los vecinos son ancianos muy pequineses, no están descontentos con su entorno, porque es su hogar desde la infancia".

La joven pide que el gobierno restaure y repare en lugar de derribar, el primer punto del plan de propuestas del profesor He, que además pide reubicar las calles comerciales y turísticas, libertad para que los vecinos decidan quedarse o marcharse, y garantías de preservación de sus derechos.

"Con este plan, creo que en diez o veinte años Gulou se habrá convertido en el mejor lugar de Pekín" , garantiza el académico.

Wang Jun, experto en preservación cultural de la agencia de noticias Xinhua, alerta de que la remodelación de Gulou se acabará asemejando a la "renovación" en 2008 del barrio de Qianmen, al sur de la plaza Tiananmen, que consideran una parodia del insustituible entramado original y que hoy es una ciudad fantasma.

"(El proyecto de Gulou) suena como otra calle falsamente antigua, como Qianmen" , señaló el experto Wang al diario "Global Times" , y agregó que el plan claramente infringe la ley municipal.

De momento, las excavadoras ya asedian Gulou al norte y al sur para abrir paso a sendas entradas de metro.

mzr



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