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Sin mojarte los pies

Un mapa es suficiente para coducirnos por callejuelas y puentes de Venecia
Miércoles 16 de diciembre de 2009 El Nuevo Día/GDA | El Universal15:01
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Mi amor por la ciudad de Venecia comenzó en mi adolescencia, cuando tomé un tren desde Austria, país en el cual estudiaba como parte de un intercambio estudiantil (www.afs.org) en mi último año de secundaria. Llegué sin un plan concreto. No tenía idea de dónde dormiría esa noche, y sabía muy poco sobre esta hechizante ciudad, pero inmediatamente quedé prendada de sus vías anegadas, los arcos en sus puertas y ventanas, la ausencia del caos y el ruido que acompañan a los automóviles, y el reflejo de los edificios sobre el espejo del agua después del anochecer. Y desde entonces siento que este lugar me reclama, y aprovecho cada oportunidad para volver.

Venecia ha sido durante siglos una ciudad innolvidable, llena de misterio y descrita con pasión y superlativos por pintores, poetas y turistas de todo el planeta. Si tienen la oportunidad de explorarla, esta es una ciudad que nunca defraudará.

Su territorio comprende 118 islitas conectadas por 409 puentes y es un lugar riquísimo en historia y belleza. En muchas ocasiones he escuchado con horror a turistas mencionar que han ido a Venecia pero solamente han estado en la Piazza San Marco, o tomado un paseo en góndola como parte de una excursión.

Y es que la Piazza San Marco es mucho más imponente en su contexto, cuando caminamos entre callecita y callejón hasta toparnos con esa despejada plaza, enorme y abierta, sobre todo considerando lo reducido del espacio en esta ciudad.

Claro, la Basílica San Marco es una joya capaz de despertar fervor hasta en el ateo más reticente, y la Plaza San Marco es majestuosa, pero para apreciar la ciudad de Venecia hay que perderse en sus callejones, calzar cómodo para cruzar sus puentes y caminar por horas sin aparente rumbo.

A esta ciudad hay que dedicarle varios días para recorrer sus "sestieri" (seis regiones) y tomar un barco o un vaporetto (el equivalente a un autobús veneciano) a sus islitas más apartadas. Y recordar que es imposible conocer toda la ciudad en solamente un par de días.

Incluso los venecianos afirman que conocer su ciudad es una tarea que toma toda una vida. Para ellos, como para tanta gente que vuelve una y otra vez, "La Serenissima" nunca deja de sorprender. Ofrece tesoros inesperados en cada esquina.

La entrada a cualquier iglesia, como la Iglesia de San Sebastiano, que estaba literalmente apoyada sobre el edificio de la Universidad Ca' Foscari donde estudié este verano, revela tesoros de Paolo "Veronese" Caliari, y de Tintoretto.

Por estas razones dejaré a un lado las atracciones más famosas o conocidas, sobre las cuales pueden leer en innumerables publicaciones y hasta en internet, y me concentraré en describirles una Venecia más íntima, mucho más encantadora, para que se enamoren de ella, aún cuando las reciente inundaciones y los "funerales" alegóricos a la despoblación de la ciudad, parezcan estar alejándola de nuestro interés viajero. Eso jamás!

 

 

cvtp

 





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