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Descubren clave genética del suicidio

Un equipo de científicos descubrió que los cerebros de estas personas contenían en abundancia cierta proteína que afecta a un gen en particular, el cual se encarga de controlar la ansiedad y el estrés
Viernes 01 de agosto de 2008 Carl Weeks /Toronto Globe and Mail | El Universal10:30

Investigadores canadienses acaban de encontrar lo que probablemente sea la causa fundamental que hace que algunas personas se suiciden o sufran depresión severa, lo cual podría revolucionar la manera en que se tratan los padecimientos mentales.

Luego de examinar los cerebros de gente que cometió suicidio, un equipo de científicos encontró que éstos contenían en abundancia cierta proteína que afecta a un gen en particular, el cual se encarga de controlar la ansiedad y el estrés, en comparación con cerebros de gente que murió por ataques al corazón u otras causas naturales.

El estudio es parte del floreciente campo de la epigenética, que examina la manera en que se regulan los genes.

"Se trata de un campo de investigación realmente nuevo", señaló el doctor Michael Poulter, principal investigador y profesor del departamento de fisiología y farmacología de la Universidad de Ontario Occidental.

"Sólo son unas cuantas personas en todo el mundo las que lo están haciendo".

En este estudio, los investigadores encontraron que la gente que se suicida tiene niveles elevados de una proteína específica.

Creen que la abundancia de dicha proteína altera o modifica un gen que normalmente ayuda a la gente a enfrentar el estrés. Como resultado del cambio, el gen se desactiva y funciona incorrectamente, inhibiendo la capacidad del individuo de manejar el estrés y de enfrentar la ansiedad.

Los investigadores, cuyos descubrimientos fueron publicados en la revista Biological Psychiatry (Siquiatría biológica) de julio, no están seguros de las razones por las que algunas personas tienen mayores niveles de la proteína. No obstante, Poulter cree que de alguna manera está vinculada con sucesos estresantes y con la manera en que la gente los enfrenta.

El descubrimiento representa la primera vez que investigadores han mostrado que la abundancia de una proteína podría estar asociada con la depresión y el comportamiento suicida, y podría permitir importantes avances en el tratamiento de dichos padecimientos.

Muchos de los tratamientos actuales para trastornos depresivos se enfocan en atender los desequilibrios químicos en el cerebro. Pero dichos desequilibrios quizá sólo sean manifestaciones o síntomas de la depresión, que de hecho podría ser provocada por las anomalías genéticas identificadas en este estudio, declaró Poulter.

Una de las aplicaciones más importantes sería desarrollar un medicamento que inhiba la actividad excesiva de la proteína que está causando que el gen funcione de manera incorrecta, agregó el investigador.

"Si podemos crear un medicamento que ofrezca este alivio a largo plazo, creo que estamos ante algo mucho más efectivo y quizá ante la raíz de la enfermedad", dijo.

Una de las principales interrogantes que plantea esta investigación es si la abundancia de proteína y la subsecuente falla del gen descubiertas en el estudio es exclusiva de la gente que comete suicidio.

Poulter dijo que valdría la pena determinar si la gente que padece de depresión severa, pero que muere por otras causas, tiene las mismas fallas genéticas que los que acaban con sus propias vidas.

No obstante, esa pregunta será extremadamente difícil de responder puesto que muy poca gente está dispuesta a donar sus cerebros para propósitos científicos.

"Es una misión bastante difícil. En cuatro años hemos reunido cuatro cerebros", dijo.

Aunque la investigación en el campo de la regulación genética sigue relativamente en sus primeras etapas, representa una promesa significativa para ayudar a los científicos a entender la manera en que funcionan ciertos genes y lo que podría provocar la depresión y otros trastornos.

"Hemos identificado procesos fundamentales que controlan el patrón de la expresión genética", señaló Poulter. Y añadió que es demasiado pronto para afirmar si los periodos largos de estrés y ansiedad a lo largo de la vida de una persona podrían tener un mayor impacto en los genes que controlan la forma en que la gente los enfrenta. (Traducción: Mariana Toledo)

 

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