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Estudian origen de cristales gigantes en México

Son unas columnas de hasta 11 metros de altura, que han abierto incógnitas a los geólogos desde que se descubrieron en el año 2000
Lunes 17 de septiembre de 2007 Andrés Eloy Martínez Rojas | El Universal10:15

Científicos españoles de la universidad de Barcelona  presentaron recientemente en la revista  Geology (de la  Sociedad Geológica Americana), un modelo que explica cómo se formaron en la cueva de Naica en México, los  cristales de yeso más espectaculares conocidos en el  mundo. 

Son unas columnas gigantes de hasta 11 metros de altura, que han abierto  incógnitas a los geólogos desde que se descubrieron en el año 2000.

De acuerdo a un comunicado de la universidad española, la cueva de los
Cristales se encuentra en la mina de Naica, un yacimiento explotado por la empresa Peñoles, en medio del desierto mexicano de Chihuahua.

Es una cueva de 30 metros de longitud y 10 metros de ancho, descubierta por azar en el 2000 por unos mineros durante unos trabajos de exploración.

Las condiciones geológicas han propiciado la formación de cristales gigantes de selenita (sulfato de calcio dihidratado) de tamaños excepcionales. 

La cueva llega a unas temperaturas de unos 50 grados centígrados y más del 90 % de humedad.

Unas bombas de extracción de la mina, que sacan 55 mil litros de agua por minuto del acuífero, evitan su inundación.


Paisaje selenita

Los científicos creen haber hallado la explicación sobre  el origen de la formación de tan enigmáticos e  impresionantes formaciones naturales.

 Según los autores de la investigación, los cristales crecieron en un rango muy estrecho de temperatura y composición química gracias a un mecanismo estable de autoalimentación por el cual, por un lado, se disolvía parte de la anhidrita (sulfato de calcio anhidro) que había en la mina, y por otro, se precipitaba el yeso.

Tal y como explica Ángels Canals, profesora del Departamento de Cristalografía, Mineralogía y Depósitos Minerales de la universidad de Barcelona, “los cristales gigantes se formaron en una cueva inundada de agua en unas condiciones de una ligera saturación de yeso y también subsaturación de anhidrita. En un punto próximo a los 58 ºC, se llega a igualar la solubilidad de los dos minerales, a mayor temperatura la anhidrita se disuelve y precipita el yeso (selenita), y pueden originarse los macrocristales. Para que se iniciara este proceso era necesario salvar una barrera energética muy alta, y por eso hay pocos puntos de nucleación. Además, el sistema ha permanecido estable durante mucho tiempo, permitiendo así esta autoalimentación”.

”Cualquier parámetro que estudiemos sobre los cristales encaja con el modelo propuesto. Todos los datos geológicos y mineralógicos que aporta la naturaleza confirman el modelo que proponemos en el artículo para la formación de los cristales gigantes de selenita”, añade la profesora Canals en el comunicado online de la universidad.

Preservación geológica

Una de las preguntas que se hacen los geólogos es si los  cristales gigantes pueden crecer de forma ilimitada. Todo indica que es el propio sistema geológico el que delimita hasta dónde pueden crecer los cristales.

“En teoría -comenta Ángels Canals- si se mantuvieran las condiciones y hubiera suficiente anhidrita para suministrar el calcio y el sulfato, el crecimiento seria
ilimitado. La propia estabilidad de los materiales sería el factor que marcaría este límite”.

Según los autores, las condiciones tan especiales de la cueva podrían también encontrarse en otros puntos del yacimiento de Naica. “Pero sólo en escenarios con unas condiciones geológicas similares -dice Canals- podrían descubrirse columnas de dimensiones tan excepcionales”.

El equipo de geólogos, que continúa el estudio de cristales de yeso de gran tamaño en otros puntos del mundo, recuerda en el artículo que la cueva de los Cristales es un lugar de interés geológico y científico excepcional que se debería preservar para futuras generaciones.

En opinión de los autores, se debería asegurar el mantenimiento de las condiciones de humedad, y si la explotación de la mina acaba el bombeo del agua, quizás también seria conveniente desarrollar un método que garantice la integridad de las columnas de selenita que se podrían colapsar debido a su tamaño.



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